• El obispo Miguel Ángel Espinosa Garza reconoce su cercanía con el pueblo sudcaliforniano y afirma que la Iglesia continuará su caminar con esperanza, paz y compromiso comunitario.
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La Paz, Baja California Sur.–
La Iglesia católica en Baja California Sur (BCS) inició las honras fúnebres de
Miguel Ángel Alba Díaz, obispo emérito de la Diócesis de La Paz, quien falleció
este 2 de febrero, a solo dos días de haberse concretado la sucesión del
gobierno pastoral en la diócesis.
Al recibir su cuerpo en el
Santuario de Guadalupe, en medio del repique de campanas en todos los templos
de la diócesis y acompañado por una fila de seminaristas, el obispo de La Paz,
Miguel Ángel Espinosa Garza, ofreció un mensaje marcado por la fe y la
esperanza cristiana. Señaló que la muerte de su antecesor recuerda la
fragilidad de la vida humana, pero también reafirma la certeza de que Cristo
vive eternamente y que su amor es más fuerte que la misma muerte, por lo que
llamó a la comunidad a no vacilar en la esperanza y a confiar en el Padre de la
misericordia y Dios de todo consuelo.
En entrevista posterior, el
obispo Espinosa Garza destacó el legado pastoral de Miguel Ángel Alba Díaz,
quien llegó a la ciudad de La Paz en el año 2001 y dedicó 24 años de servicio
episcopal a la diócesis. Subrayó que fue un pastor cercano a la gente, conocedor
de los pueblos y comunidades del estado, sensible a las necesidades
espirituales y materiales, y profundamente querido por el pueblo
sudcaliforniano. Señaló que, en cada comunidad que visitaba, surgían recuerdos,
anécdotas y testimonios del acompañamiento que brindó a lo largo de su
ministerio.
Recordó que apenas el sábado
anterior, en el marco del aniversario de Nuestra Señora de La Paz, la comunidad
eclesial había celebrado sus 24 años como obispo en La Paz y sus 75 años de
vida, por lo que este momento se vive desde la gratitud y la reflexión. “Él
cumplió su misión; ahora nos toca cumplir la nuestra”, expresó, al afirmar que,
aunque físicamente ya no esté presente, su legado y su ejemplo continuarán
acompañando espiritualmente a la Iglesia local.
Al ser cuestionado sobre el
rumbo de la Iglesia católica bajo su obispado —el cuarto en la historia de la
diócesis—, Espinosa Garza señaló que existe un camino ya trazado y un
compromiso de continuidad, trabajando de manera sinodal, con escucha, diálogo y
cercanía con todos. En este contexto, destacó la importancia de mantener el
compromiso social de la Iglesia, particularmente en la construcción de la paz,
una causa impulsada durante años por Alba Díaz a través de las peregrinaciones
por la paz, como un signo de que la paz se construye de manera permanente y
entre todos.
Precisó que el Santuario de
Guadalupe permanecerá abierto para la velación hasta el miércoles 4 de febrero
a las 4:00 de la tarde, permitiendo la participación de fieles y grupos
parroquiales, además de celebraciones eucarísticas en los horarios ordinarios.
Ese mismo día, el cuerpo será trasladado a la Catedral de Nuestra Señora de La
Paz, donde se celebrará la misa exequial y donde descansarán sus restos.
Finalmente, informó que a
partir del jueves 5 de febrero se llevará a cabo un novenario, tanto en la
Catedral como en todas las parroquias de la diócesis, como muestra de unidad,
oración y continuidad del caminar de la Iglesia católica en Baja California
Sur.