• Para las grandes organizaciones criminales su uso tiene "varias ventajas", como su bajo coste y que pueden realizar ataques "rápidos sin sufrir ningún daño".
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Estado de México. - Los
grandes cárteles de México han aumentado su letalidad durante
los últimos años al emplear, cada vez con más frecuencia, drones con explosivos para
golpear objetivos militares y civiles, en un contexto de creciente presión por parte de Estados Unidos en
la lucha contra el narcotráfico, según varios especialistas consultados este
martes por la agencia de noticias EFE.
Este ‘salto tecnológico’ de
organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva
Generación (CJNG) o el de Sinaloa, designados el año pasado por
Washington como terroristas, se produce en medio de las recurrentes amenazas
del mandatario estadounidense, Donald Trump,
sobre una eventual intervención en territorio mexicano para combatir a estos
grupos.
A los ataques por tierra con
armas de fuego, los principales carteles mexicanos le han sumado
“recientemente” una nueva amenaza a través de drones con explosivos que se
pueden detonar a distancia, advirtió David
Saucedo, analista de seguridad y experto en el crimen
organizado.
Al principio solo eran herramientas “de vigilancia”, pero
con el tiempo les añadieron bombas de contacto y un
mecanismo para programar su detonación gracias al conocimiento de “algunos
ingenieros contratados” por los carteles, señaló Saucedo.
Para las grandes
organizaciones criminales su uso tiene “varias ventajas”, argumentó, como
su bajo coste y que pueden
realizar ataques “rápidos sin sufrir ningún daño”,
incluso recorriendo grandes distancias hacia el objetivo, lo que los convierte
en un arma “muy utilizada”.
Mayormente, estas “bombas
voladoras” son empleadas contra instalaciones gubernamentales, contra objetivos
civiles y en las luchas internas entre organizaciones rivales.
Por su parte, Dulce Torres, investigadora en
el Seminario sobre Violencia y Paz del Colegio de México (Colmex), abundó que
esta nueva situación supone un “salto táctico” en las
capacidades de los grupos armados y cambia “completamente”
la lucha contra el narcotráfico.
“Lo
que más me preocupa es la intimidación de la población. Literalmente usan los
drones para causar un desplazamiento forzado de comunidades y que esos
territorios se los quede el crimen organizado para ciertos fines”.
Ambos expertos coincidieron en
subrayar la “cifra negra” existente
en los ataques con dispositivos aéreos, ya que “muchos
de ellos” no constan en los registros oficiales.
EFE hizo
una solicitud de información a varias instituciones mexicanas, de las cuales
solo informó de datos concretos la Secretaría de la Defensa
Nacional, que contabilizó 16 ataques con drones y explosivos
improvisados contra militares de febrero a octubre del año pasado, registrados
sobre todo en el estado occidental de Michoacán.
·
Una amenaza en un contexto de
“tensión” con EE.UU.
La investigadora del Colmex
destacó que en la “tensa” relación entre México
y Estados Unidos, contrarrestar la amenaza que suponen los
ataques con drones debería ser un “objetivo compartido”.
En su opinión, es un tema
que ya está en la agenda binacional porque
les “beneficia” a los dos países, sobre todo en el caso de México, que “le
interesa seguir presentando resultados” en materia de seguridad a Washington
bajo la “narrativa de que está haciendo algo” para luchar contra las
organizaciones del narcotráfico.
Esta realidad podría añadir “más presión” al Gobierno mexicano por
parte de las autoridades estadounidenses para que “intensifiquen su lucha”
contra las organizaciones que la Administración Trump ha designado como
terroristas, según la investigadora mexicana.
No obstante, también podría
constituir una “buena oportunidad de colaboración”, pues Estados Unidos dispone
de una tecnología antidrones “mucho más precisa” en comparación con su vecino,
añadió Torres.
Pese a esa posibilidad, criticó la “debilidad institucional” del
Ejecutivo mexicano, que “muchas veces no tiene ni el personal
ni los recursos” para enfrentarse a los ataques con dispositivos aéreos.