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Hoy es domingo, 23 de junio de 2024

En privado

Venganza no. Justicia sí.




Tras el inobjetable triunfo que en su momento obtuvo Víctor Castro Cosío, le he escuchado infinidad de expresiones. Muchas de ellas incluso donde deja en claro su manera de ser bromista, ocurrente e ingenioso.


Pero jamás, en alguna de ellas ha hecho referencia a que durante su administración habrá cacería de brujas.


Y eso, --quiérase o no--, me deja en claro que el actual gobernador no es ni rencoroso ni mucho menos vengativo.


Y la gran prueba son las tantas piedras que hubo de soportar en sus zapatos durante el largo peregrinar como candidato a la gubernatura, en las dos ocasiones por Morena.


Primero en 2015, cuando esas filosas piedras solo le permitieron ocupar el cuarto lugar de las preferencias ciudadanas con apenas 15 mil 824 votos. Es decir el 6.41 por ciento de los votos en las elecciones estatales de ese año.


Así es, recuérdese que en esa ocasión sus contrincantes fueron Carlos Mendoza Davis, Ricardo Barroso Agramont, y Jesús Druk González, que respectivamente ocuparon primero, segundo y tercer sitio en las preferencias.


También recuérdese que en 1987 fue candidato a la Gubernatura del Estado por la coalición Unidad Popular Sudcaliforniana, integrada por el Partido Revolucionario de los Trabajadores y el Partido Mexicano de los Trabajadores. En estas elecciones estatales ocupó el tercer lugar.


Fue por eso que en su momento, dándole ánimos, yo le escribí “la tercera es la vencida”.


Pero, sigo con mi tema de la entrega de hoy:

Y quiero entender que el hecho de que no haya cacería de brujas, no implica ni tolerancia, ni compasión, ni mucho menos indulgencia.


Y si es que se debe proceder, por supuesto que tampoco deberá implicar absolución, condonación o perdón.


Luego entonces, porque conozco al profe Víctor, seguro estoy que ordenará que se actué sin odios y sin resentimientos.


Y al conocerlo, se de antemano que no piensa en el desquite o la represalia. Por ende, no procederá ni con crueldad, ni con rencor.


Sin embargo puedo afirmar que el no poner en práctica una cacería de brujas, no significa que se vaya a quedar estático y no vaya a proceder.


Es decir, que como parte de este procedimiento legal bien puede cumplir con las leyes, y por tanto ser riguroso, estricto, duro, inflexible.


¿Por qué…? En primer término, porque no tiene un pelo de tonto.


En segundo lugar, porque si algo detesta, es que abusen del pueblo. Y más aún, porque gusta actuar en contra del encubrimiento, la deshonestidad y la complicidad.


Además, porque es enemigo acérrimo de la impunidad y la corrupción. Y porque sabe que acá, hay un pueblo sumido en la impotencia y el dolor por el abuso y la marginación.


Porque no desconoce que acá, hay un pueblo ávido de prosperidad, y sediento de justicia, que demanda oportunidades de empleo, que quiere seguridad, que quiere vivir en paz, que tiene hambre, y que por sobre todas las cosas, merece respeto.


Porque sabe que acá, hay un pueblo que espera un verdadero cambio; y que desea que arriben al poder hombres y mujeres comprometidos.


En efecto, hombres y mujeres con dignidad y valentía, y que con la frente en alto sean capaces de decir no al dispendio, no al tráfico de influencias, no al nepotismo, no a la malversación de sus recursos, no al abuso del poder, como ya lo hicieron tantos.


Por todo esto, estoy de acuerdo en que luego de tomar las riendas de Baja California Sur, Víctor Castro Cosío actúe con moderación y objetividad.


Porque, en todo caso lavar la ofensa y el agravio de un pueblo, no es cuestión ni de venganzas ni de cacería de brujas.


Es más bien cuestión de actuar con objetividad, con equidad, con imparcialidad, con justicia. Y en efecto, eso es lo que demanda y exige un pueblo.


En pocas palabras aquí simple sencillamente lo que se requiere es aplicar la ley, lo que de paso engrandece a las instituciones y coadyuva a su buena marcha. Y porque es imposible defender lo indefendible.


En síntesis, sé por todo lo anterior que Víctor Castro, ni perdona la frivolidad, ni el descaro, ni el cinismo.


Luego entonces sé, y creo que en el caso concreto de Isidro Jordán Moyrón, exsecretario de Finanzas y Administración estatal, que fue vinculado a proceso por el delito de uso ilícito de atribuciones y facultades, se actuará simplemente conforme a derecho.


Es decir, ni más ni menos, se aplicará la ley.


Ya lo dijo el gobernador en su momento: “No es cacería de brujas. La venganza no se busca en la cuarta transformación”.


Y reafirmó: “se busca justicia y acabar con la impunidad. Si hay alguien que no haya llevado bien su parte administrativa, que se aplique la ley”.


Pues que se haga todo por el bien común.


Y sin que la mano le tiemble, que a fin de cuentas el pueblo se lo agradecerá.

Cuestión de tiempo.