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Hoy es viernes, 21 de junio de 2024

‘Mi primer gran amor literario fue la ciencia ficción’: Bernardo Fernández

• El escritor y dibujante comenta que se dará como regalo por sus 50 años la confección de una novela gráfica futurista

‘Mi primer gran amor literario fue la ciencia ficción’: Bernardo Fernández

CIUDAD DE MÉXICO. “Mi primer gran amor literario fue la ciencia ficción”, afirma sin dudar el escritor y dibujante Bernardo Fernández, Bef. “Incluso, el próximo año cumplo 50 y me quiero regalar una novela de ciencia ficción y una novela gráfica de ciencia ficción, porque he publicado muchas novelas gráficas, pero no de ciencia ficción. Quiero regresar al género, darme ese gusto y ese juego imaginativo”.

El también cuentista e historietista comenta, en entrevista con Excélsior, que en 2022 planea terminar la primera novela de una trilogía de ciencia ficción. “Tengo 60 páginas de una saga cósmica sobre el destino de la humanidad en el espacio profundo. Esto no quiere decir que no disfrute escribir novela policiaca”.

Confiesa que imagina a la novela policiaca y a la de ciencia ficción como dos hermanas. “La hermana mayor, la que ha adquirido reconocimiento y popularidad, la formalita, medio fresona, guapa, que usa traje sastre porque estudió Derecho, o algo así, es la policiaca. Y la ciencia ficción es como la hermana menor, punk, desgreñada, con un mechón azul, un bote industrial, vestida de negro y que está estudiando Cine o Filosofía”, detalla.

Es como si fueran mis vecinas de adolescente. La que me hace caso siempre es la hermana mayor, pero a mí me gusta la menor. Sería mejor idea casarse con la mayor; pero siempre volteo a ver a la menor, pero ella no me hace mucho caso”, agrega.

Bef hace esta reflexión a propósito de la reedición de su primera novela Gel azul (FCE), que apostó por la ciencia ficción “cuando era mal vista en México”, publicada en 2007 por el sello español independiente Ediciones El Parnaso y ganadora del premio Ignotus de ese año, a la mejor novela extranjera.

La empecé a escribir en 1998 o 1999 y la terminé en 2001; fue una gestación complicada. Fue mi primera novela. Le tengo un cariño especial, porque con ella aprendí a escribir este género. Ahora puedo ver en ella mi transición del cuentista que era al novelista, puedo ver entre líneas la curva de ese aprendizaje. Así que, más de 20 años después, vuelvo a la hermana menor”, añade.

El narrador confiesa que estaba “muy enojado” cuando hizo Gel azul. “Es un libro furioso. A la distancia, creo que es mi título más oscuro, más desencantado, más cruel. Si comparo al detective Crajales de esta novela con el investigador Járcor de mi última obra policiaca, Esta bestia que habitamos, puedo decir que el primero es amargo, oscuro, muy violento, y el segundo es desparpajado y hasta luminoso. Tuve la gran fortuna de tener una transición de lo oscuro a lo luminoso”.

Ante la pregunta de a qué cree que se deba esta transformación como escritor, responde que “indudablemente a que soy papá. La paternidad me reconectó con todo lo luminoso y lo trascendente. Me hizo entender que este mundo es muy duro, muy jodido y cruel, pero la conexión con lo amoroso, en cualquiera de sus manifestaciones, salva y da sentido”.

El también diseñador gráfico se siente orgulloso de la realidad virtual que imaginó en Gel azul, cuando “la internet era sólo interfaces de texto, no había imágenes ni música, las fotos tardaban tres horas en bajar y no existían los celulares”, aclara.

La propuesta sigue vigente: nuestra compleja relación con la tecnología y cómo nos afecta permanece intacta. En la novela, la gente se busca aún en la sección amarilla, cosas hoy risibles; pero, a pesar de que los referentes tecnológicos no son precisos, la metáfora sigue ahí, lo que me interesaba contar, cómo este mundo digital iba a separar a la población marginal de la pudiente.

Me falló el hecho de que las clases marginales no iban a tener acceso a la tecnología y resulta que sí lo tuvieron; ahora, más del 80 por ciento de los mexicanos tiene celular, pero sigue en la pobreza. El mundo de Gel azul me parece un espejo distorsionado, pero bastante similar al mundo que vivimos hoy”.

El autor de libros infantiles adelanta que, tras la reedición de Gel azul, el plan es que la novela El estruendo del silencio, que se publicó junto con ésta, se lance ahora también como una novela suelta, “pues era una continuación del primer mundo, pero proyectado hacia el futuro”, concluye.