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Hoy es miercoles, 8 de diciembre de 2021

Realidad de BCS

• Morenistas que provienen de otros partidos principalmente del PRI, son denostados, cuestionados, rechazados y minimizados internamente. • La prioridad de la propuesta política de Morena es lograr la escurridiza unidad interna para poder proyectar una propuesta convincente a la población. • Alguien tendrá que decirles a los más recalcitrantes morenistas que la próxima contienda no es ideológica, sino de proyectos concretos compactos, tangibles y realizables.


Cada día queda más en claro que la prioridad de la propuesta política de Morena es lograr la escurridiza unidad interna para poder proyectar una propuesta convincente a la población, obviamente para ello la dirigencia estatal partidista a cargo de Alberto Rentería, tendrá que valorar cuál es la prioridad.

 

En efecto, mientras que en la propuesta que se organiza entre partidos encabezada por el PAN, prevalece la unidad, en Morena la falta de esa unificación ha sido uno de sus principales problemas mientras que su dirigente está más preocupado por su propia candidatura a la diputación por el segundo distrito federal electoral de la entidad.

 

Por supuesto, lo primordial para cada uno de los partidos políticos es impulsar su respectiva propuesta a la posición más importante en la entidad que es la gubernatura, pero entre los morenistas estas prioridades están de alguna manera alteradas.

 

Parece que en el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador en Baja California Sur, tiene mayor preferencia el realizar una labor política donde los militantes morenistas que provienen de otros partidos principalmente del PRI, son denostado, cuestionados y hasta rechazados, y minimizados internamente.

 

El sentir de muchos de estos militantes de Morena, no han terminado por ser bien aceptados e integrados a las labores de este organismo político. Se ha privilegiado una mayor participación a los militantes puros, muchos de los cuales, por cierto, no tienen la menor idea de lo que es operar políticamente una campaña electoral como la que ya se tiene encima.

 

Bajo esa lógica resulta muy complicado para los integrantes de Morena que provienen de partidos como el tricolor, ahora son literalmente despreciados por lo que será muy difícil ver a quienes se encentran en esta categoría, en alguna de las candidaturas que están en disputa de aquí al 06 de junio, día de la jornada electoral.

 

Son muchos los que llegaron a Morena decepcionados de otros partidos y que se sumaron a este partido en el proceso electoral del 2018. Ahora la circunstancia es muy diferente y todo parece indicar que seguirán siendo vapuleados desde la dirigencia que encabeza Alberto Rentería.

 

Entre los militantes morenistas que se les remarca el proceder de otros partidos está el mismo alcalde paceño Rubén Muñoz y la alcaldesa de Los Cabos, Armida Castro Guzmán.

 

En esa misma categoría desacreditada por los líderes morenistas está también el exdiputado local por el PRI, Omar Zavala Agúndez, y otros expriistas quienes hasta ahora no han recibido la atención política que podría esperarse. Se quedarán con las ganas de reconocimiento político-electoral.

 

Vaya, hasta la incursión de la exalcaldesa de La Paz, la reconocida priista Esthela Ponce que se ha mencionado dentro del actual proceso político morenista.

 

Es evidente que esta forma de hacer política de Morena en la entidad le provocará más divisiones de las que hasta ahora se registran en una propuesta electoral que ya perdió la oportunidad de la precampaña que concluyó formalmente el pasado domingo, y que la perspectiva de triunfo electoral parece alejarse más.

 

Cómo entonces llegar a este proceso en el que se renovarán todas las alcaldías, el Congreso del Estado, Congreso de la Unión y la gubernatura, sin tener la visión clara de que las sumas y la unidad son fundamentales.

 

Obviamente alguien tendrá que decirles a los más recalcitrantes morenistas que la próxima contienda no es ideológica, sino de proyectos concretos compactos, tangibles y realizables dirigidos a una población que requiere de convencerse de que su voto impulsará a quien le deje más claro que la entidad puede alcanzar mejores condiciones sociales y económicas.

 

Los proyectos de lo que puede ser la futura administración estatal, tendrán que plantearse con claridad y certeza, por encima de los ataques y la denostación entre los diversos partidos.

 

Morena parece no entender que se requieren construir mayorías ciudadanas con potencialidad de votar y no ponderar expresiones belicosas que no le importa al ciudadano común.

 

Obviamente por lo pronto en el balance general Morena no parece contar en este momento con la mejor parte.

 

Ya veremos cómo evolucionan los actores y partidos políticos en los cuatro meses que restan para llegar a la próxima jornada electoral.