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Hoy es sábado, 16 de enero de 2021

En privado

• Mujeres


Basándome solamente en las modernas exigencias que a modo de sentencia ha emitido el Instituto Nacional Electoral, por segunda ocasión iniciaré mi entrega de hoy diciendo que ante todo, no debo meterme muy profundo, --por el respeto que me merecen las mujeres--- en ese muy cuestionable laberinto de la misoginia.

Y menos aún lo haré en estos tiempos cuando la mujer, derivado de esa cruenta lucha, y tesón, ellas  están logrando no solamente acortar esa ignominiosa  brecha de la desigualdad entre hombres y mujeres, sino que tras su persistencia han ocupado espacios que, --dicho sea con toda honestidad--  debieron haber ocupado desde que la humanidad existe.

Dicho lo anterior, haré referencia tácitamente a este tema –muy crucial-- que por supuesto tiene que ver con la paridad de género, donde, a manera de inicio reiteraré que jamás debió haber existido absolutamente nada que en cuanto a igualdad pudiera ubicarse entre el hombre y la mujer, cuando tanto uno como la otra ha demostrado ser poseedor tanto de entereza y capacidad,  como de inteligencia y sensibilidad.

Luego entonces coincido en que la paridad de género tiene que ver con la participación y representación equilibrada de mujeres y hombres en los puestos de poder y de toma de decisiones en todas las esferas de la vida, tanto política, como económica y social. Por lo tanto este elemental principio que empieza a cobrar vida, debe ser actualmente considerado como un indicador para medir la calidad democrática de un país.

Pero, pese a todo lo que se diga, en estos momentos sobre este particular,  pudiera ser muy cuestionable que la citada  institución electoral, --es decir el INE--, simplemente de la noche a la mañana, es decir de sopetazo, y sin decir agua va,  imponga criterios tan importantes como los descritos cuando sabe perfectamente que en cuanto a política y preferencias electorales, el camino andado por parte de  las mujeres hasta el momento, es relativamente muy corto frente al que han andado  los hombres.

 

Es muy cierto, la paridad permite que más mujeres lleguen, se posesionen y tomen el mando. Y cuando eso sucede, tal como señalan diversos estudios realizados, en la mayoría de los casos se produce un impacto positivo en el tipo de políticas, temas y soluciones que tienen que ver con el progreso o fracaso de un país, toda vez que paridad, significa que todas las personas, sin distingo alguno tenemos los mismos derechos y deberes frente al Estado y la sociedad en su conjunto.

Incluso he de anexar aquí que no se puede hablar de mujeres dictadoras, cuando por el contrario, en infinidad de países se insiste sobre hombres que  hasta han cometido crímenes de lesa humanidad derivados de sus insanas posturas dictatoriales. ¿Será acaso porque son pocas las que han arribado al poder…? Honestamente no lo creo, porque la mujer es poseedora de más nobleza y mayor sensibilidad.

Y volviendo al tema, esos criterios aprobados por el INE debieron haberse dado a conocer mucho tiempo antes,  y no cuando el proceso electoral ya esté a la vuelta de la esquina como en este caso, toda vez que si el criterio se aplica con anticipación, todos los partidos políticos se hubiesen preparado y por ende varias mujeres estuvieran listas para entrar en la contienda, en este caso por las gubernaturas las 15 entidades que renovaran al ejecutivo local el próximo año.

 

Y es que sin lugar a dudas que habrá estados del país donde existan mujeres con la aceptación suficiente para contender, pero se da el caso de que en Baja California Sur la lista de mujeres es corta, y si bien es cierto un partido cuenta con la mujer idónea para participar, el resto de los partidos se encuentra en desigualdad para competir, y es justamente uno de los errores garrafales que cometió  el INE.

 

Claro que no es punto discutible el hecho de que  tras las aprobaciones realizadas por el Instituto Nacional Electoral en cuanto a los criterios de paridad para Gubernaturas, con conocimiento de causa se afirmó que es momento de atender la deuda histórica que se tiene con las mujeres.

 

Repito eso es indiscutible. Y más aún cuando ellas,  representan nada menos que más del 50 por ciento de la Lista Nominal; por lo que nadie sería capaz de contradecir el gran compromiso que adquieren todos los actores políticos y la sociedad en general a favor de la paridad de género.

 

Efectivamente,  el INE estima que para hablar de una auténtica paridad, se tendría que postular exclusivamente a mujeres en las 15 entidades que renuevan al Ejecutivo Local el próximo año; aun cuando sin embargo, afirmó que esa institución, actúa de forma responsable adoptando medidas históricas graduales y responsables, por lo cual, deja abierta la posibilidad de que sean los partidos políticos quienes tomen sus propias decisiones al respecto. Entonces, si el INE está dispuesto a dar “la posibilidad de que se adopten medidas históricas graduales”, bien pudiera esperar al posterior proceso electoral para exigir la participación de la mujer en cuanto a las gubernaturas.

 

Es muy cierto que con el arribo del siglo XXI se cumple el tiempo de allanar el camino para el reconocimiento y el ejercicio efectivo de los derechos políticos de las mujeres, lo que había constituido una clara manifestación de violencia política en su contra, lo que a la vez ha impedido su participación en condiciones de igualdad y equidad, lo que marca la pauta para el Estado mexicano atienda no sólo la deuda histórica que tiene en el ejercicio de sus derechos político-electorales, sino que  garantice la paridad en los cargos unipersonales como es con las Gubernaturas.

 

Pero reitero, en estos momentos, y en el caso específico de Baja California Sur, el camino andado por ejemplo por algunos hombres como lo pudieran ser un Víctor Castro Cosió, un Francisco Pelayo Covarrubias, un Alfredo Porras Domínguez,  un Ricardo Barroso Agramont, un Isidro Jordán Moyron, un Isaías González Cuevas, y un Álvaro de la Peña Angulo, entre varios más, no tiene comparación por el andado por ejemplo por: María Guadalupe Saldaña Cisneros, Ana Ruth García Grande, Jesús Armida Castro Guzmán, Etc.

Y menos por alguien como Lucía Trasviña, quien sin merecimiento alguno y solo por azares del destino llegó a dónde está. Y quien entre sus arranques de ilusiones y delirios, ya pretende ubicarse entre las posibles  para gobernar nuestro estado.

 

Cuestión de tiempo.