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Hoy es miercoles, 21 de octubre de 2020

Tomás Casademunt desnuda la arquitectura mexicana en 15 impactos

• En Spectrografías, el fotógrafo catalán desvela los secretos entre el acero y el concreto en tomas a largo plazo

Tomás Casademunt desnuda la arquitectura mexicana en 15 impactos

CIUDAD DE MÉXICO.

El fotógrafo Tomás Casademunt (Barcelona, 1967) desnuda la arquitectura mexicana en 15 impactos visuales que revelan los secretos de la mitología entre el acero y el concreto en la muestra Spectrografías, que abrió ayer al público en el Centro de la Imagen, donde existen dos palabras que definen la muestra: intuición e incertidumbre.

Sus instantáneas son creaciones a largo plazo que reflejan la importancia del tiempo, del espacio y explora la transformación del paisaje urbano de la Ciudad de México a partir de figuras afantasmadas que parecen suspendidas en el aire.

Esta serie empezó hace 14 años, fotografiando edificios en construcción en la CDMX, y, de un modo, nos muestra lo que pasa efectivamente por sobreexponer una misma placa en reiteradas ocasiones a lo largo del tiempo que dura una construcción, entre dos y cuatro años”, dice Casademunt. en entrevista con Excélsior.

Este trabajo es una investigación en torno al espacio y al tiempo, para la cual inventó una técnica para lograr una impresión repetida sin que se pierda la definición de la imagen, “la cual tiene la facultad, a través de la fotografía, de resumir un largo proceso en un impacto visual. Eso es sumamente inquietante y lo llamé spectrografías”.

Dicho proyecto lo ha obligado a construir sus cámaras fotográficas. “En principio les llamé radiografías, por esa facultad de transparentar los muros, pero me parecía más adecuado spectrografías, un guiño a la técnica astronómica que se denomina espectrografía, que tiene la facultad de deducir la composición química, la masa y la temperatura de los planetas remotos a través de las líneas espectrales que se generan con el paso de la luz por un prisma”.

En este sentido, afirma, “me parecía un buen símil para estas spectrografías, que son fotografías que he tomado desde edificios aledaños, para lo cual me sitúo a cierta distancia del predio que voy a fotografiar, pero cuando posiciono la cámara en el predio… no hay absolutamente nada”.

Este trabajo que requiere años “se fundamenta en la intuición que he ido forjando a través de estas series donde he ido alargando el tiempo y prolongando con la intuición. Por eso me pareció adecuado basarme en esas líneas espectrales, porque es más lo que no vemos que lo que vemos”.

Spectrografías tiene muchas lecturas. Una de ellas es reflexionar en torno a la celeridad con que se transforma el paisaje urbano. Este corte que he hecho es de apenas 14 años y muchos de estos edificios están en Reforma, en la zona centro de la Ciudad de México, que ha cambiado a una velocidad pasmosa”.

Ése es el sentido que poder verse en piezas como Cetram 4 CaminosEstadio Harp Helú 1 y 2Marina 1, Reforma 27Reserva escondidaSummit Santa Fe 2Puerta Tlatelolco 2, Toreo 1, Torre BBVA Torre Virreyes, entre otras. 

En éstas alcanzamos a ver una serie de pistas de la ciudad, más allá del edificio, y si uno se fija bien hay otras pistas inesperadas que van apareciendo y se van incorporando al paisaje urbano”

DESAFÍO ESPIRITUAL

Pero Casademunt advierte que hay otras lecturas.

Mi experimentación parte de la arquitectura, pero hay otros niveles de lectura interesantes, quizá de mayor profundidad, como es el componente espiritual en todas ellas. Porque cada una tiene que ver con la creatividad del arquitecto, con el empuje del constructor, con el desafío y el compromiso de los albañiles, héroes anónimos que en estas spectrografías nos recuerdan que también ha costado vidas, así que hay vidas que han quedado ahí dentro”, dice.

Y aunque insiste en que su inclinación por la arquitectura no es reciente, como se puede ver en su trabajo Mitla y la serie Maya Puuc, donde captó sitios arqueológicos que buscan cierta espiritualidad a partir de su exploración por la luz de la Luna,
Spectrografías es parte de un viaje alucinante que trabaja a ciegas, porque ha puesto su cámara antes de que hubiera algo por fotografiar y todo el proceso, más que científico y controlado, tiene que ver con el desafío de esa intuición e incertidumbre, “donde lo más probable es que no saliera nada”, confiesa.

Así cada fotografía es una revelación que va más allá de su propósito. “Lo más importante es que todo este trabajo es emocionante y que lo he vivido en directo cada vez que se ha acabado un proceso de construcción y he revelado una placa. Y aunque estuviera preparado para el fracaso –porque es uno de los componentes que siempre asumo en mis trabajos– ha sido grato encontrar un regalo, una revelación de cosas que en verdad se escapan a mi juicio racional y que capitaliza la plata como elemento de transmisión de esos fotones y estímulos fotoeléctricos. Por esa razón, sigo trabajando con película”, señala.

Cómo definiría esos impactos visuales?, se le pregunta. “En el caso de la serie Maya Puuc era un largometraje de una hora, pero aquí hablamos de procesos de tres o cuatro años, aunque sea selectivo, pero resumidos en un impacto visual que es escalofriante y desconcertante, porque nosotros no podemos ver así”.

Y abunda: “Esto me lleva a hacer una lectura espiritual de lo que interviene ahí dentro de la épica de la construcción, de las muertes que implica, de lo rápido que vamos y de la lectura que
podemos establecer en cuanto a nuestra propia existencia”.

Y así, este proyecto, inspirado en las técnicas del siglo pasado se autodefine como un fotógrafo de lenta cocción, que no tiene prisa por terminar una fotografía, sino que contempla el estado de gracia de esas imágenes fantasmagóricas.