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‘Vivimos tiempos de alienación’: Jean-Marie Gustave Le Clézio

jueves 02 julio 2020 | Por: Redacción | Cultura ‘Vivimos tiempos de alienación’: Jean-Marie Gustave Le Clézio

• El Premio Nobel de Literatura, considera que la pandemia nos tiene en guerra contra nosotros mismos

CIUDAD DE MÉXICO.

Vivimos un tiempo de angustia y de alienación que nadie había imaginado vivir en nuestro mundo de perfección técnica y ambición social”, afirmó ayer el escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clézio (Francia, 1940), Premio Nobel de Literatura 2008, en el marco de la serie Imagina el Mundo, organizado por el Hay Festival 2020, donde leyó un mensaje que dedicó a su nieta Itzi (agua en lengua purépecha), mientras el mundo enfrenta los estragos del covid-19.

 

Yo lo viví en mi niñez, puesto que nací en 1940, en tiempo de guerra, cuando estuvimos todos confinados en la casa sin mucho que comer, y con miedo de los bombardeos. La diferencia es que sí, ahora estamos en guerra, en una guerra contra nosotros mismos y no contra un enemigo exterior; es una guerra contra nuestras fallas, nuestra indiferencia a la naturaleza, nuestro vanidoso egoísmo”, apuntó el autor de La música del hambre, La cuarentena y El pez dorado.

La cuestión no es de saber si sobreviviremos a esta epidemia, dijo Le Clézio, porque “la raza humana es dura y sobrevivió a situaciones sanitarias en el pasado, durante el tiempo de pestes en Europa, la última epidemia del siglo XVII, en 1610, que costó la vida a millones, descrita de manera muy fiel con algo de sarcasmo por el novelista inglés Daniel Defoe, el autor de Robinson Crusoe”.

Y recordó que en el pasado se han superado muchas enfermedades. “Quizá la peor ocurrió en América del siglo XVI, con la llegada de los españoles y fue la causa del perdimiento terrible de la población indígena, por la viruela, la gripe y la rubeola, reduciendo a la población en su sexta parte, ya que pudo causar entre 20 y 120 millones de muertos en menos de un siglo”.

¿Cuál es el significado de esta pandemia de covid-19 y cómo estaremos viviendo en el futuro?, se cuestionó el autor de El diluvio y El libro de las huidas. “El futuro es tuyo y tendrás 20 años en el 2040 y, si todo pasa bien, conocerás el siglo XXII. Pero somos nosotros quienes estamos construyendo tu porvenir. Ojalá no nos echaras la culpa por todas nuestras inequidades e incapacidades. Lo mereceríamos: hemos vivido desde la guerra hasta ahora, como si mañana no fuera a existir”.

Lo cierto es que “hemos gastado la naturaleza, hemos sentido orgullo de la dominación de una minoría sobre una mayoría de los habitantes del planeta, hemos tenido como normal la injusticia social, la disparidad entre los sexos, la inequidad entre los países pobres y los ricos en cuanto a la mortalidad de los niños y la esperanza de vida de los adultos”.

 

APRENDIZAJE EN VILO

 

Para Le Clézio, sí existe una enseñanza en el padecimiento que ha azotado a este 2020: “Después del paro de las actividades debido al confinamiento, hemos podido ver el mundo alrededor mejorarse. No fue de manera lenta o escondida, fue casi de inmediato. Un cielo increíblemente más azul, un mar limpio, una atmosfera más pacífica, gozando de silencio, de calma y bienestar. Puede parecer algo egoísta este cambio… (aunque) hasta hoy no se sabe cómo va a resultar esta crisis”.

Sin embargo, es cierto que son las poblaciones más débiles económicamente las que van a padecer más la disminución del comercio y la industria, dijo. Pero, en estos días lo que sobresale es el gozo de la naturaleza, su respiración, su alivio. “La cuestión no es de saber si nos salvaremos de esta catástrofe; tengo confianza en las proezas de la ciencia y en la dedicación de los médicos.2

Por último, reconoció que las sociedades superdesarrolladas encontrarán seguramente la solución a la crisis, una medicina, una vacuna o una resistencia al virus, pero la cuestión es saber si el momento que golpea al mundo entero habrá cambiado algo en nuestra mentalidad y habrá procurado una enseñanza a los sobrevivientes.

Desgraciadamente podemos dudarlo, (porque) la última guerra costó millones de vidas, condenó a la muerte a inocentes niños, desplazó familias en campos de concentración como en inconcebibles zoológicos. De verdad, no sé cómo vivirás en estos años del futuro. Nadie puede predecirlo. (Y) lo único que puede hacer es imaginar un mundo nuevo, lleno de invenciones y fantasías. Para imaginarlo no necesito fábulas ni ciencia ficción. Necesito memoria”.