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Me curé del Cáncer y COVID-19 en La Paz… La historia de Ana Bochm

miércoles 03 junio 2020 | Por: Alan Flores Ramos | La Paz Me curé del Cáncer y COVID-19 en La Paz… La historia de Ana Bochm

Gracias a la intervención del Dr. Roberto Rodríguez Pulido, quien la salvó el año pasado del cáncer, pudo detectar la enfermedad en su organismo

La Paz, Baja California Sur.- Ana es una joven sudcaliforniana que logró superar el COVID-19, enfermedad causada por el virus SARS-CoV2, proveniente de China y cuya pandemia desató una emergencia sanitaria en La Paz, Baja California Sur (BCS), en todo México y el mundo.


En medio del caos y la desinformación, ella pidió que el formato de esta publicación no fuera como “una nota” sino una “entrevista”, por lo que procedo a escribir una serie de preguntas para ella que decidió contestar atendiendo el principio de sana distancia.


Esto con la finalidad de poder dar contexto a sus palabras, por lo que se ofreció inclusive a revisarlo junto conmigo para poder publicarlo; sin embargo, su valentía al hablar llama la atención cuando platica que ahora recién vuelve a las actividades del hogar luego de enfermarse.


De no existir esta pandemia, esta entrevista virtual por escrito, tal vez sería en medio de un café del centro de La Paz, disfrutando una bebida fría bajo el sol y el bullicio de las actividades normales de esparcimiento, que hoy se encuentran restringidas.


Alan Flores: Buenas tardes. Mi primera pregunta es sobre su contagio. Me gustaría saber la manera en que te cuidabas antes y después del diagnóstico ¿Qué tan difícil es identificar la fuente del contagio? Muchas gracias.


Ana Bochm: Fui muy minuciosa en mi proceder para prevenir el virus, no solo porque me angustiaba como madre, por mi hijo, y evidentemente por mí y mi familia. Tengo el feo hábito de fumar y como tuve un tumor maligno el año pasado (coriocarcinoma) y ya había pasado algo fuerte, no quise arriesgarme. Extremé precauciones al exagerar. Verás, en mi casa somos 3: mi hijo, mi pareja y yo. Nos resguardamos días antes de que solicitaran confinamiento las autoridades. Decidimos no tener contacto cercano, ni visitar, ni recibir visitas y salía únicamente a dejar a mi hijo con su papá, que comparte tiempo con él los fines de semana y al súper (por mandado, es decir, el de mi casa) y el de mi abuela y mi madre (de su casa para que ellas no se  expusieran ya que viven juntas y mi abuela por la edad es persona de riesgo). Al hacerlo, llevaba conmigo: cubrebocas, spray con solución de cloro con agua y toallitas húmedas con jabón y agua (para superficies), y al llegar dejábamos el “súper” en el patio de mi madre, ella lo dejaba reposar horas y lo limpiaba. En mi casa, dejábamos la ropa en la entrada en filtro. Nos bañábamos después de limpiar el mandado, pieza por pieza y hasta el garrafón de agua lavábamos antes de meterlo, de verdad muy precavidos. Así que como ves, es muy complejo identificar la fuente del contagio en mi caso y supongo que en otros también.


Alan: Eso me parece muy importante de decir, porque a veces no nos queda claro si no lo vivimos pero ¿Cuándo te enteraste que tenías COVID-19? ¿Quién te lo confirmó? Y ¿Cuánto se tardaron en hacerte la prueba?


Ana: Me hice la prueba del COVID-19 el 8 de mayo y recibí el positivo el 10 de mayo. Me hicieron la prueba en el Hospital General con Especialidades, Juan María de Salvatierra. En el estacionamiento, ya que fue una prueba que se hizo vehicular y “ambulatoria”, por así decirlo. Mis primeros síntomas fueron alrededor del 23 de abril, por lo que llamé al 800-BCS-COVID (800-227-26843), así que como podrás ver, me duró bastante la lucha entre mi sistema inmunológico y el virus, ya que casi siempre, dura 2 semanas si no tiene complicaciones graves y donde estadísticamente se complica, según los médicos, es alrededor del día 8 al 14, desde el primer síntoma o las fechas de incubación. En mi caso, jamás se complicó como para tener tener que ir al hospital de emergencia. Lo sobrellevé con paracetamol, líquidos, alimentos, “menjurjes” saludables, control del miedo e incredulidad. Todos los días me llamaban del Call Center COVID, que son los que manejan los casos sospechosos, por monitoreo, así que efectivamente fui caso sospechoso la mayor parte del proceso. Te comento que el Doctor Roberto Rodríguez Pulido, que me salvó la vida el año pasado (y se lo agradezco siempre que puedo) extrayéndome un tumor de casi 10 cm. Recomendó que me hiciera el examen y me lo realizaron por ser persona de riesgo y  mantener síntomas por varios días. Te confieso que fue confuso recibir la noticia, pues algo en mí, siempre pensó que eran sintomatologías somáticas por el estrés o sugestión. Por ejemplo; la confirmación fue después de casi 3 semanas de tener el primer síntoma. Los primeros 10 días tuve fiebre de 38° centígrados (nunca subió de eso), tos, sensación de no poder terminar de pasar saliva, dolor de cabeza, dolor de cuerpo, cansancio, insomnio… Pero ojo, todos estos síntomas extrañamente no seguidos, ni todos juntos. Se manifestaban intercalados. Se lo adjudicó a que el virus es muy astuto y persistente. Alrededor de los 4 últimos días pasé la parte dura, tuve una presión de pecho continuo que nunca había experimentado en mi vida y taquicardias por momentos. Por esos días tuve mi primer monitoreo físico por un médico, para entonces mis signos vitales estaban muy bien y mis pulmones no estaban comprometidos, así que la presión en el pecho se quedó un par de días más, pero sin tanta incertidumbre, a pesar de que todos aún desconocemos mucho de este virus que muchos médicos comentan que se agrava o fulmina de un momento a otro, yo salí bien, afortunadamente.


Me curé del Cáncer y COVID-19 en La Paz… La historia de Ana Bochm


Alan: Es impresionante que gracias a la intervención oportuna del médico que te atendió en la Secretaría de Salud (SSA), pudiste identificar el problema ¿Cuánta gente de tu familia tuvo la enfermedad? ¿Cómo tomaron la noticia? ¿Qué opinaron tus amistades? Sé que todo esto puede ser duro.


Ana: Precisamente, el saber que mi hijo, mi pareja y el papá de mi hijo no mostraron mayor sintomatología siempre me tuvo más tranquila. Mi hijo jamás se sintió mal, pero yo en esos días les tomaba la temperatura como chequeo. Él, tuvo un día y mi pareja, 2 días. Ambos sin malestares. El papá de mi hijo jamás tuvo síntomas, y pues el saber que no tuve contacto directo con mi madre o con nadie más, me mantuvo siempre relajada en ese aspecto. Mi familia y amigos estuvieron tranquilos y al pendiente, yo siempre trato de estar fuerte y eso ayudó mucho. 


Alan: Es bueno recibir el apoyo de tus seres queridos, pero también existen algunas restricciones que todos debemos acatar… ¿Has salido de casa?


Ana: Me dieron de alta alrededor del día 12 de mayo en una consulta domiciliaria de la brigada de atención de COVID-19 y me corroboraron el alta el día 13, vía telefónica. Las indicaciones fueron quedarme en casa y en 5 días más, tener contacto con mi hijo, que ese día estaba con su papá y como todos, sigo las indicaciones de no tener contacto con los demás.  Pero gradualmente he vuelto a hacer mandado y a relajar nuestras vidas después del lógico estrés. Obviamente con sana distancia y sin exponer a nadie, pero defendiendo cualquier acto o espacio que nos haga sentirnos mejor ya que nosotros ya pasamos por la enfermedad. 


Alan: Cuéntame un poco sobre los efectos posteriores a tener el COVID-19. He leído que deja algunos “rezagos” y me gustaría que me cuentes al respecto.


Ana: Hay días que varias señales me muestran mis defensas bajas, supongo que es un tanto el rezago, no solo de la enfermedad, sino del ánimo de estar en confinamiento y haber pasado por la experiencia. No lo sé, a su tiempo sabremos si el virus deja secuelas y cuáles pueden ser, ya que hay mucho que desconocemos de esta nueva enfermedad. En cuanto a saber si mutará y nos pueda dar nuevamente, los médicos que me han atendido no me dieron razón. He leído sobre eso que en países, como China, se ha reactivado en pacientes pero son casos aislados. Ni de México ni BCS se ha confirmado ninguno, así que por salud mental, no queremos estar en un estado de terror y  nosotros decidimos caminar a la gradualidad, sin exponer a otros ya sin tanto miedo, sabiendo que ya lo pasamos y pensando que nuestro sistema inmunológico ya respondió, como lo hicieron seguramente muchas otras familias sin saberlo. 


Alan: Gracias por compartir esa experiencia con nuestros lectores ¿Qué piensas del anuncio de la nueva normalidad? 


Ana: Creo que hay que seguir las indicaciones del Gobierno Federal, ya que en circunstancias en las que nos tomó el COVID-19 como nación y en las que nos dejaron años de malos gobiernos, nos han demostrado que aunque son limitadas en algunos sentidos, a su vez son esperanzadoras. Desde mi punto de vista, han logrado hacer un buen papel y lo digo por los protocolos e indicaciones federales, no tanto por las estatales (que algunas dejan mucho que desear). Francamente, no quiero ni pensar como hubiera sido esto con un gobierno como los que teníamos antes. Por otra parte, también nosotros los ciudadanos, que hemos demostrado con esfuerzos desconocidos que podemos cuidarnos entre todos. De no hacerlo, con gradualidad, según las circunstancias de cada quien, sería lamentable. Lo vemos en la experiencia de los otros países y nuestros últimos datos lo confirman.


Alan: Por otro lado, también hemos visto alguna polémica sobre la puesta en duda de la enfermedad ¿Qué recomiendas a la gente que no cree en el coronavirus?


Ana: Creo que es respetable quien no crea, es entendible. Los gobiernos del mundo y sus poderes detrás nos han dejado mucha desconfianza, pero también lo veo como una incredulidad muy irresponsable, ya no es solo selección natural, el no cuidarnos lastima a muchos otros, o incluso a miembros de nuestras familias. Es un riesgo egoísta el que toman al dudar y exponerse, un riesgo que yo y muchos no quisimos tomar. 


Alan: En tus palabras ¿cuáles serían las mejores armas que tenemos para no enfermarnos?

Ana: Las mejores armas para no enfermarnos de este virus siempre serán las defensas del sistema inmunológico, debemos tener en claro que todos tendremos contacto con el virus, no creo que nadie lo pueda evitar. Incluso, con medidas, será tarde o temprano y la buena noticia es que seremos muchos los que salgamos muy bien de esto. De hecho, muchos que estén viendo esta entrevista seguramente ya lo tuvieron. Por otra parte, lastimosamente, ese sistema depende de muchos factores que no dependen de nosotros, en cierta forma (como la herencia o la alimentación) me parece un tanto frívolo recomendar un “come bien y vive en calma”, cuando no es tan fácil para muchos seres humanos, en este mundo injusto y complejo. Sin embargo, ya lo hemos escuchado mucho, pero cuidarnos a medida de nuestras posibilidades. Eso permite que nos atiendan si nos enfermamos muchos simultáneamente, a los que no somos tan fuertes, y creo que todos tenemos sin saber o sabiendo a gente vulnerable cerca, así que es importante para todos. 


Alan: Muchas gracias. Para ir finalizando, una conclusión que puedas regalarnos para nuestros lectores. ¿Qué te deja de aprendizaje como persona? ¿Esperas que la gente tome consciencia o crees que no acate las medidas? ¿Por qué te animaste a contar tu historia a los demás?


Ana: Yo hice público mi positivo de COVID-19 el 10 de mayo que me avisaron, porque pensé que eso pudiera influenciar a que mis conocidos no fueran a ver a su mamá. Creo que no debe existir un estigma de enfermarte o mostrarte vulnerable. Todavía no alcanzo a entender el impacto que tenga en mí estar rondando a la muerte, por lo que he experimentado en estos años, supongo que me haré más frágil y más fuerte y eso, es la vida. Espero que todos los ciudadanos del mundo entendamos un poco más la magnitud de lo que ha significado el camino que hemos tomado, que a medida que identifiquemos lo que es insostenible, tengamos la claridad de construir y exigir cambios que son necesarios en el mundo, en América, en nuestro país, en nuestras casas y en nuestro ser, que este confinamiento le dé un nuevo significado a muchas cosas que tienen que cambiar y que podemos gradualmente influir para que eso pase, tanto en lo personal, como en lo común. Gracias a ti.