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Realidad de BCS - miércoles 20 mayo 2020


• AMLO y su estrategia paranoica de buscar culpables en el pasado sin aplicar soluciones a la crisis sanitaria y económica • El sentido común de las autoridades locales prevaleció y evitó afortunadamente que se reiniciaran actividades en 300 municipios • Se registran 334 muertes más para sumar un total de 5 mil 666 muertes por Covid-19 a pesar de las fantasiosas expresiones triunfalistas del jefe del ejecutivo federal

 

Una de las estrategias que ha utilizado el gobierno que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido el calificar de “ataques y politización de los adversarios” a todas aquellas decisiones y acciones que evidentemente no han brindado los resultados positivos esperados por parte de quienes defienden la llamada Cuarta Transformación.

 

Obviamente en estas medidas se busca principalmente desacreditar a quienes no están de acuerdo con las decisiones tomadas por el gobierno federal, sobre todo en cuanto a la crisis sanitaria y económica, por lo que desde la trinchera mediática en que se ha convertido la conferencia de prensa mañanera de López Obrador, se pretende establecer una percepción favorable para las decisiones presidenciales.

 

Y casi lo han logrado, aunque desgraciadamente para el mandatario nacional las evidencias superan las calificaciones morenistas a favor de sus determinaciones.

 

En materia sanitaria, aunque el Presidente diga y vuelva a decir que la situación ya está superada, lo cierto es que los números son muy contundentes y tan solo ayer el número de muertos alcanzó el segundo día más letal, desde que inició el conteo de los fallecidos por Covid-19.

 

Se registraron 334 muertes más para sumar un total de 5 mil 666 muertes lo que torna fantasiosas esas expresiones triunfalistas del jefe del ejecutivo federal, que con un cinismo impresionante, afirma que “ya se domó” la pandemia. Nada más lejos de la verdad.

 

Por ello a pesar del acuerdo tomado desde Palacio Nacional que autorizó a más de 300 municipios para que reiniciaran actividades en diversas entidades del país, simple y sencillamente no lo hicieron.

 

El sentido común de las autoridades locales prevaleció y evitó afortunadamente que se reiniciaran actividades.

 

No hay condiciones para reactivar la economía como quisiéramos.

 

Además, como si las condiciones estuvieran de lo mejor cuando ya se han perdido más de medio millón de empleos, (cifra que puede llegar a cerca del millón y medio de empleos perdidos) en los últimos meses, ahora se agrega el tema de la política energética que se opone a la utilización de energías limpias y la participación en este tema de empresas privadas mismas que a su vez, como si fuera poco lo que pasa, ya han solicitado una lluvia de amparos.

 

El gobierno federal tendrá además, que entrar a una cancha de litigios donde todo parece indicar que tendrá adversidades también en los tribunales.

 

Baja California Sur por su cuenta, ha tomado la decisión a través del gobierno estatal y sus municipios con base a los datos que tienen las autoridades de salud, de no reiniciar aún las actividades económicas justamente para no poner en riesgo la salud de la población.

 

Hasta el cierre de este espacio aún se contabilizaban 29 muertes por Coronavirus en la entidad y lo que se pretende es que esta cifra no aumente.

 

Para ello es importante que la población se mantenga en sus respectivas casas por lo que las autoridades han hecho el llamado en ese sentido.

 

Es preferible que no se registren muertes, aunque la economía está cada día más deprimida.

 

La economía se puede recuperar tarde o temprano, pero la vida es imposible reponerla una vez que se pierde.

 

Esperemos que las actuales condiciones sanitarias y económicas puedan revertirse para que regresemos a la normalización de todas las actividades sociales y económicas, pero nunca a costa de la salud de la población.

 

Ojalá que en ese sentido el gobierno federal reconozca que las prisas por reactivar al país ponen en enorme riesgo la salud de la comunidad y eso históricamente llevará una carga de culpa que difícilmente podrá superar el obcecado presidente López Obrador.

 

Veremos qué sucede en las próximas semanas, aunque ayer quedó claro que la reducción de muertes por Covid-19 aún está lejos de alcanzar.

 

Está claro que hasta ahora se mantiene como la actitud más adecuada el quedarse en casa.

 

Hagamos por nuestra parte, lo que esté al alcance.

 

Y esperemos que el gobierno federal asuma su responsabilidad y deje a un lado la paranoia que parece registrar la Presidencia de la República.

 

Ya veremos qué sucede.