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Realidad de BCS - viernes 01 mayo 2020


• Víctor Castro tendrá repercusiones políticas negativas ante pésimo manejo de la pandemia por el gobierno federal • AMLO emite datos dudosos de la crisis y hasta hace berrinches para modificar la Constitución para obtener un manejo discrecional al presupuesto federal • El balance concluyente de lo que signifique la actual circunstancia repercutirá inevitablemente en la presencia política de quienes representan en la entidad al gobierno federal

Definitivamente el balance final de la actual crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19 será en el ámbito político. A costa de miles de vidas, de cientos de empresas y con ello cerca de dos millones empleos que se puedan perder, la sociedad avaluará a las autoridades responsables de atender esta situación en el proceso electoral del 2021.

 

Hasta ahora según los especialistas, no se han tomado las decisiones adecuadas desde el gobierno que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador, existen muchas contradicciones respecto al manejo de la pandemia sanitaria y en el ámbito económico, la consecuencia aún es mayor pues esta herencia que dejará la crisis sanitaria impactará directamente en las condiciones financieras de la ciudadanía en general.

 

A nivel local los representantes del gobierno federal, seguramente resentirán en el nivel de aceptación ciudadana, enfrentarán las consecuencias negativas del pésimo manejo nacional de la actual crisis que hasta ayer en materia sanitaria aún se mantenía a la alza en contagios y muertes, mientras que en lo económico nuestro país aún no enfrenta la parte que se espera sea más adversa que hasta ahora.

 

En Baja California Sur, ante la presencia de coronavirus, el representante de los programas federales, Víctor Castro Cosío, ha mantenido un silencio y una ausencia de la toma de decisiones que definitivamente tendrá repercusiones adversas en sus pretensiones políticas de todos conocidas.

 

Castro Cosío ha dicho en muchos lugares y a no menos número de ciudadanos, que pretende buscar a través de Morena la candidatura de su partido a la gubernatura. La actual crisis puede llevar al traste esta pretensión.

 

Por supuesto que muchos comentarán que no parece ser el mejor momento para hablar de temas estrictamente político y quizás tengan razón.

 

Pero nadie puede negar que finalmente el balance concluyente de lo que signifique la actual crisis repercutirá inevitablemente en la presencia política de quienes representan en la entidad el gobierno federal y por supuesto a los representantes emanados de Morena.

 

Desde luego que inevitablemente, una vez más, será preponderante la figura política personal de los candidatos, por encima de la pertenencia o marca partidista, pero para mala fortuna de Castro Cosío, será muy difícil salir a la calle a decir, con el ánimo que se hizo en el 2018, que la mejor opción es la propuesta de López Obrador, que ha dejado en claro, sobre todo en las últimas semanas que lo que más le importa es su propia imagen personal.

 

Se acaban los argumentos para defender sin contratiempos la propuesta presidencial que a pesar de los ínfimos apoyos que se han generado, estos no han sido suficientes pues el problema es de proporciones inmensamente mayores a los escasos recursos aplicados por el gobierno federal que no ha funcionado en mantener activas las empresas de todos los tamaños y con ello sostener el empleo.

 

La prepotencia y soberbia de López Obrador, por cierto, muy notorias, características coincidentemente visibles también en su representante en la media península Castro Cosío, serán muy difíciles de disimular luego de las consecuencias que dejará la ya de por sí grave pandemia sanitaria y crisis económica que se han agravado ante la pésima actitud de defensa asumida por la autoridad federal.

 

Mientras tanto, se manejan por parte del mandatario nacional, datos dudosos, berrinches y hasta pretensiones de modificar la constitución para brindarle un manejo discrecional al presupuesto económico a través del ejecutivo federal, son características que no podrán evadirse durante este año preelectoral que por supuesto se verán adversamente reflejadas en las elecciones del año que entra.

 

La aceptación ciudadana de López Obrador cae más rápido de lo que se esperaba y será desde ahora muy complicado salir a defenderlo y al mismo tiempo pedir el voto ciudadano.

 

Desde luego que ahora mismo lo primero es enfrentar el Coronavirus-19, que se logre evitar al máximo el contagio y los muertos por esta enfermedad, pero si la economía no mejora y la población sí se siente afectada en su condición laboral y de sus ingresos en general, es muy posible que en el 2021 deje de apoyar a Morena.

 

Eso estará por verse.