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En privado - sábado 30 mayo 2020


• Las tajadas de la desgracia

Todo parece indicar que el gran esfuerzo de un gobierno como el de Andrés Manuel López Obrador por sacar adelante a los más desprotegidos, hoy, --de frente a la Pandemia-- se vuelve una terrible encrucijada. En donde al parecer la falta de estrategias y de voluntad, lo mismo que la ceguera, torna mucho más difícil  ver la luz al final del túnel.

 

¿Por qué? Simplemente porque únicamente los ricos, que no dejan de ser los propietarios de consorcios y  grandes empresas, son justamente los que están sacado ventaja de esta desgracia. Y sin importarles el dolor ajeno, son quienes están haciendo su agosto con la Pandemia.

 

Todo esto, mientras los otros, es decir los de abajo, los más jodidos,  están librando una guerra desigual. Digamos, una  batalla mucho más difícil al realizar una cruenta lucha con uñas y dientes para lograr sobrevivir.

 

Podemos hacer una corta lista de acaudalados que sacan grandes tajadas de la Pandemia (a consta del sufrimiento de los pobres), entre los están los  Bancos y las Casas de Empeños. Sin descartar las Sorianas, las Leyes, y los Chedrauis, que nunca han cerrado sus puertas por la Pandemia.

 

Igualmente observamos el Mercado Negro --más negro que el crespón que portan los deudos de los muertos por Covid--, de parte de las Funerarias y las grandes empresas dedicadas a la venta de Respiradores, Cubrebocas y Mascarillas (supuestamente Quirúrgicas), y quienes incluso se dan el lujo de gastar cientos de miles de pesos al ofrecer sus productos a través de spots televisivos.

 

Y donde no pasan desapercibidos los prestamistas particulares quienes al libre albedrío practican la usura y el agiotaje a través de cuya actividad  pareciera que  impunemente cuentan con la coparticipación de las autoridades, haciéndose de la vista gorda, en tanto se aprovechan al establecer intereses superiores a los del mercado, lesionando con ello aún más la economía de las personas y provocando un  grave detrimento al patrimonio familiar.

 

Respecto a las casas de empeño, se reafirma que es un hecho que están haciendo su agosto con la pandemia desde el mes de marzo. Toda vez que en años anteriores la gente acudía en las mismas fechas después de Semana Santa, cuando se gastaban todo en sus vacaciones, pero ahora están empeñando sus pertenecías desde marzo pero para sobrevivir. Y nada menos los reportes de casas de empeño indican un aumento entre el 10 y 20 por ciento en el número de personas que acuden a dejar sus bienes por préstamos, pero en algunas el incremento llega a más del 50 por ciento.

 

En cuanto a las funerarias, un reporte del Consejo Mexicano de Empresas Funerarias, reveló que en México existe actualmente un “mercado negro”, y un descarado abuso de cuando menos tres mil locales, que no cuentan con la infraestructura especializada; ni tampoco cumplen con los protocolos para la atención de personas fallecidas por coronavirus (COVID-19); por lo que existe un riesgo de contagio.

 

Más aun, dice la organización que, en el caso específico de la Ciudad de México, las funerarias “hacen su agosto” en plena pandemia, ya que realizan cobros excesivos por su servicio para fallecidos de COVID-19. Y que debido a la contingencia y saturación de estos establecimientos algunas familias tienen que esperar hasta 48 horas para la inhumación de su familiar. Y lo que es peor, se ha reafirmado que algunas funerarias han caído en el clandestinaje.

 

Advierte el Consejo que ciertas empresas funerarias aprovechan la coyuntura por la pandemia de coronavirus que los llevan a cometer abusos al realizar cobros excesivos a familiares de personas fallecidas por Covid-19, pues hay algunas funerarias clandestinas que cobran de manera excesiva sus tarifas que van desde siete mil hasta 50 mil pesos. Luego entonces de acuerdo con el Consejo Mexicano de Empresas Funerarias existe un “mercado negro” a nivel nacional.

 

Por otro lado, y siendo realistas, mientras que algunas personas que aún tienen empleo hacen filas en los bancos y cajeros para sacar el dinero de sus sueldos, otros tantos que fueron despedidos o que solo les dan un mínimo porcentaje de sus percepciones, aunados a los que viven del autoempleo, se forman en hileras en las casas de empeño para lograr sobrevivir.

 

Es de observarse que de frente a esta desesperante situación, a los desempleados no les queda otra que correr el riesgo de perder sus bienes, ya que la cantidad monetaria con que se realiza el empeño es mucho menor y el porcentaje de interés es mayor al que se pudiera obtener con un crédito ordinario. Esto los obliga al empeño para sobrevivir a la pandemia, luego de que una gran parte de los trabajadores han sido despedidos o descansados de su trabajo.

 

Lamentablemente la falta de dinero y de bienes comienza a reflejarse en los hogares. Lesionando aún más fuerte a los que tienen que pagar renta de vivienda. De hecho ya no tienen dinero para pagar servicios y alimentos. Y menos para pagar sus impuestos.

 

Y, ¿Qué estrategias faltarían para evitar que se aprovechen de una crisis de salud pública como esta, cuando la situación actual es caldo de cultivo para prácticas autoritarias y discrecionales?:

 

Pues, por sobre todas las cosas, que en estos cruciales momentos los gobiernos sean más estrictos, se fajen los pantalones y actúen con mayor energía. Por tanto:

 

1.- Que de una vez por todas frenen a todos esos abusivos Usureros que --sin permiso alguno-- explotan a los incautos al prestarles dinero.

2.- Que en el caso de las casas de empeño los obliguen a que sean más flexibles en favor de quienes les encomiendan sus bienes.

3.- Que obliguen a que el servicio de funerarias sea gratuito, o de mucho menor costo para las familias que no tienen recursos suficientes para costearlo.

4.- Que los recursos de los bancos, producto de hacer crecer su dinero con los depósitos de los clientes, sea revisada y redireccionada a  préstamos para actividades productivas que tiendan a crear empleos, y a una verdadera producción de alimentos, bienes y servicios.

5.- Que, --mientras las cosas se normalizan--, que las Leyes, Sorianas y chedrauis, entre otras, bajen sus precios. Pues sus millonarias ganancias diarias lo permiten.

Ya veremos que así se hará justicia a los más pobres y se sacará adelante al país.

Cuestión de tiempo.

 

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