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En privado - sábado 23 mayo 2020


• Fines de semana largos

 

Pese a lo que pudieran opinar mis detractores, debo dejar en claro que en mis bosquejos, que por aproximadamente 40 años de escribir EN PRIVADO, siempre me he preocupado por ir en la búsqueda de la imparcialidad y la objetividad.

 

Y con el escrito de hoy, una vez más lo dejaré en claro al puntualizar simplemente que en la entrega de la semana anterior, en este mismo espacio de su preferido Diario El Independiente, hice un reconocimiento a nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador. Y lo hice en lo que se refiere a que no metió las manos ante la SCJN para que sus integrantes vetaran la Ley Bonilla.

 

Pero hoy, tras enterarme de que AMLO  dio marcha atrás en sus pretensiones iniciales de anular los llamados “Fines de Semana Largos”, me obliga a señalar algunos fracasos, algunas las fallas, y algunos de los errores cometidos por el presidente.

 

Y justamente ese tema, que se relaciona con los fines de semana largos tiene cabida en cualquiera de los apartados respecto a fallas, errores o fracasos citados arriba.

 

¿Por qué? Simplemente porque  en su momento ese acuerdo de eliminar los Fines de Semana Largos, surgido de la mente del presidente causó grandes desacuerdos tanto en el sector empresarial y el turístico, al igual que entre la población de general. Y todo por situaciones que ya todos sabemos.

 

En efecto, la explicación oficial al respecto se dio así: “El secretario de Turismo, Miguel Torruco,  anunció que por decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador, no desaparecerán los fines de semana largos o puentes vacacionales, como estaba previsto que ocurriera el próximo año, lo anterior para reactivar el turismo interno afectado por la pandemia de Covid-19”.

 

Lo anterior, pues, nos deja en claro las decisiones erróneas que ha tomado nuestro presidente, (tal vez sin consultar previamente a nadie) cuyas decisiones han provocado incluso, la pérdida de billones de pesos a la administración federal justamente desde que AMLO asumió el poder.

 

Y es que lamentablemente, de acuerdo a la opinión generalizada, las fallas y los errores han surgido desde siempre y para ilustrar lo anterior recordemos que estos desaciertos del gobierno encabezado por AMLO iniciaron practicante desde la cancelación de los trabajos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), lo que por supuesto, ocasionó la perdida de muchos millones de pesos.

 

De allí le siguieron otras fallas como fue la absurda construcción del denominado TREN MAYA, sin licitación, sin factibilidad técnica ni financiera, y sin contar con estudios de impacto ambiental, donde matarían  miles de árboles de la selva, lo que costará 150 mil millones de pesos.

 

Luego el empecinamiento de aumentar el gasto social  a través de subsidios  a jóvenes sin empleo y brindar apoyos a personas mayores, sin descartar  la distribución de recursos para decenas de programas como han sido Inadem, ProMéxico, CMPT, entre otros.

 

Todo lo cual ha provocado un grave debilitamiento al margen fiscal del gobierno de México, y de lo que por supuesto, los inversionistas y conocedores del tema  han tomado nota, descubriendo por tanto que todo en su conjunto ha provocado que la  deuda de nuestro país  aumente porcentual y considerablemente.

 

Por supuesto que en el tema arriba mencionado, no se descarta la estimación de gasto para el resto del sexenio por 5 mil billones de pesos, para todos los nuevos programas sociales que regalan dinero, por ejemplo para más de 2 millones de NINIS a través del fracasado programa Jóvenes Construyendo el Futuro, así como el apoyo a  más de 1 millón de pobladores de los 91 poblados donde viven la mayoría de los huachicoleros, y el incremento a 8 millones de adultos mayores para pensiones universales, sin descartar a 2 millones de personas con discapacidad, aun cuando a estos últimos pudiera asistirle el derecho.

 

Otro caso lamentable lo es la cancelación de las rondas de licitaciones planeadas bajo la Reforma Energética de su predecesor. Además de que se canceló una subasta de producción de energías renovables, con lo cual se pone en riesgo el compromiso de México de obtener hasta 30 por ciento de su energía por medio de fuentes renovables de aquí a 2024.

 

Dato importante también lo es los cuantiosos millones de pesos que se están perdiendo al tener decenas de buques varados en puertos mexicanos (tal como está ocurriendo en los mares sudcalifornianos)  porque supuestamente no pueden descargar los combustibles, ante las nuevas estrategias gubernamentales.

 

Sale sobrando hacer referencia a lo que todos sabemos. Es  decir la pérdida de 137 millones de dólares por haber parado el avión Presidencial, al tratar de venderlo y después (por otra pifia) intentar rifarlo.

 

Luego entonces, tras esta serie (entre otras) de fallas y errores, para nadie resulta extraño que López Obrador se ha enfrentado con varios grupos prominentes de la sociedad civil desde que asumió el cargo en diciembre de 2018.

 

Mucho más cuando se sabe del cruento enfrentamiento que ha tenido con el sector empresarial, olvidando que este sector es el que mueve la política económica de un país como el nuestro.

 

En síntesis, los mexicanos en general quisiéramos que nuestro presidente ya dejara por un lado esa férrea y estéril lucha que ha emprendido repetidamente respecto a los que ha dado en llamar adversarios empresariales y políticos “neoliberales” y “conservadores”. Y se olvidara de una vez por todas de la supuesta  campaña de calumnias, de guerra sucia y de mentiras, como lo dice.

 

Debe saber que con estos conflictos se corre el riesgo de agravar una recesión que comenzó en 2019 cuando la inversión cayó bruscamente en medio de la incertidumbre sobre la gestión de López Obrador de la economía, la cual –según afirman los analistas-- podría caer más profunda si las cosas no cambian.

 

Finalmente, no debe olvidar que son tiempos de Pandemia, cuando los mexicanos sufren por la falta de empleo, lo que podría generar hambruna generalizada.

 

Cuestión de tiempo.