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Realidad de BCS - viernes 25 octubre 2019


• Los encontronazos son cada día más frecuentes y más graves en Morena • En Baja California Sur, sucede algo muy similar. No existe un liderazgo único, fuerte y contundente • Las figuras de Leonel Cota y del superdelegado Víctor Castro, hacen lo posible por mandar señales en el sentido de hacer notar su supuesta autoridad sobre los integrantes de Morena. Hasta ahora sin éxito

Hasta dónde el partido Morena aguantará la presión interna que realizan sus propios agremiados que no sólo pone en entredicho la credibilidad de este organismo sino que además corre el riesgo de ensanchar las evidentes fisuras y llegar a próximos procesos electorales literalmente desmembrados.

 

Es claro que a nivel nacional la figura de presidente Andrés Manuel López Obrador, es requerida entre los morenistas para conglomerarse y unirse ante su evidente liderazgo partidista.

 

Pero el mandatario trae sus propios incendios, por cierto, cada día más amplios y donde su presencia como jefe del ejecutivo federal requiere hacerse notar pero con una sana distancia de su partido.

 

En Morena existen sus propios dirigentes que desgraciadamente para quienes creyeron en esta propuesta como la opción de participación política diferente a otros partidos como el PRI, no han complido con esta expectativa.

 

No hay en este organismo político un liderazgo suficientemente fuerte que le permita avanzar sin la intromisión directa de López Obrador.

 

Por ello el pleito encarnizado por obtener las riendas de este organismo colocado ahora con un enorme poder político tanto en el gobierno federal como en las cámaras de senadores y diputados, congresos estatales, gobiernos de entidades federativas y alcaldías del país.

 

Los encontronazos son cada día más frecuentes y más graves.

 

En Baja California Sur, sucede algo muy similar.

 

No existe un liderazgo único, fuerte y contundente.

 

No hay una figura que pueda aglutinar toda la fuerza que ahora tiene Morena tanto en las alcaldías, las diputaciones locales y federales, senadurías y por supuesto la representación del cuestionado gobierno federal.

 

La 4T y su partido en la media península están literalmente sin cabeza.

 

Las figuras de Leonel Cota y del superdelegado Víctor Castro, hacen lo posible por mandar señales en el sentido de hacer notar su supuesta autoridad sobre los integrantes de Morena. Hasta ahora sin éxito.

 

Mientras tanto el aún dirigente formal de este organismo Alberto Rentería, se encuentra en Michoacán empleado por Fertinal, mientras que los morenistas sudcalifornianos se dividen cada día más.

 

Obviamente como a nivel nacional tendrá que llegar a un acuerdo antes de que la evidente división que ya se registra haga que estos actores políticos no solo se decepcionen de las siglas morenistas, sino que incluso salgan a buscar otras fuerzas políticas.

 

Por lo pronto la fila de aspirantes a ocupar un cargo en el gobierno federal aumenta frente al grupo político que encabeza Víctor Castro mientras que aún no está claro hacia dónde se moverán los morenistas locales en las próximas fechas.

 

La fractura y división es evidente, les urge un liderazgo fuerte y efectivo que tanga la capacidad de apaciguar las ansias por figurar y por obtener candidaturas en el 2021 cuando aún no terminamos ni siquiera el 2019.

 

Por supuesto hasta ahora las consecuencias no han sido mayores porque aún no despierta o no se conforma una oposición partidista lo suficientemente fuerte como para preocupar a estos morenistas por encima de su conflicto interno.

 

Pero conforme se acerquen futuros procesos electorales, el panorama de la oposición política se ampliará al punto que muchos de los actuales morenistas podrían aparecer defendiendo otros colores.

 

Los choques internos en Morena, no son nada nuevo en el paisaje político nacional y estatal donde las banderas y los colores muchas veces son simples vehículos para obtener candidaturas y la posibilidad de competir por los anhelados puestos de elección popular.

 

¿No le parece así amable lector?