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Realidad de BCS - lunes 25 febrero 2019


Acuerdos con Alfredo Porras y Narciso Agúndez pueden convertirse en lastres del proyecto político de Víctor Castro y de Morena Hay más preocupación por candidaturas del 2021 que por nombrar representantes en la entidad del nuevo gobierno federal La implosión morenista ya inició con el riesgo de afectar su imagen ante la población



Resulta realmente inadmisible y hasta irrisorio suponer que son ciertas las expresiones de algunos destacados morenistas que tratan ahora de minimizar el hecho de que ya desde ahora, su principal motor está enfocado a lograr las candidaturas del 2021. 


¿Quién Podría aceptar en su sano juicio que el acuerdo signado públicamente ante un público expectante, entre el diputado federal Alfredo Porras y el coordinador estatal del gobierno federal en la entidad Víctor Castro no existió? 


Es absurdo negar lo que quedó evidenciado de muchas maneras sobre este acuerdo que desde ahora ya existe entre ambos destacados representantes de Morena en la entidad que removió toda la estructura partidista de Morena. 


Desde luego que las aspiraciones políticas de estos personajes y de cualquier ciudadano, son legítimas. 


El problema es que a poco más de tres meses de iniciado el actual gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador y que hasta ahora no ha podido definir quiénes se encargarán de las diversas áreas de representación federal, ya estén tomando acuerdos sobre la posible designación y asignación de candidaturas en el 2021. 


No es por su supuesto cualquier aspiración, sino la más importante, la de mayor jerarquía política: La candidatura a la gubernatura. 


Aún no se definen con claridad quiénes serán los nuevos funcionarios federales en la entidad y ya se dispone públicamente con una arrogancia futurista la posibilidad de negociar la candidatura morenista al gobierno estatal. 


Desde luego que a estas alturas, Víctor Castro ya probó la adversidad del error de pactar públicamente con un personaje como Alfredo Porras de tan desprestigiada memoria ciudadana y quien por supuesto es un experto en montarse en cualquier figura que le permita transitar con el menor esfuerzo y costo posible hacia su futuro político. 


Ahora le tocó padecer de esta negatividad porrista a Víctor Castro. 


En su momento padecieron esta dificultad el exgobernador y ahora subsecretario de gobernación Leonel Cota y más recientemente el también exmandatario Narciso Agúndez Montaño a quien 

Porras le arrebató de sus manos desde las pasadas elecciones de julio del 2018 la candidatura a diputado federal que ahora ostenta. 


Ya se sabe a todos los niveles de la sociedad sudcaliforniana que tanto Alfredo Porras como Narciso Agúndez, forman parte del equipo de colaboradores cercanos de Víctor Castro. 


Dos personajes que pueden convertirse se en verdaderos lastres no solo del proyecto político personal de Castro Cosío, sino del mismo Morena en general, sobre todo si este organismo no cumple las expectativas ciudadanas generadas durante la pasada campaña electoral que a la postre le dio el triunfo electoral. 


Así que tratar de desdecirse o desviar la atención sobre este actuar político que se parece mucho a lo que observamos en pasadas administraciones federales y estatales, resulta realmente riesgoso pues muchos ciudadanos pueden verlo como una verdadera burla a su inteligencia política. 


Está claro que la prioridad debiera ser demostrar con hechos que el nuevo gobierno federal y sus representantes emanados de Morena estarán a la atura de las necesidades sudcalifornianas antes que hablar tan a la ligera del posible futuro de las candidaturas de este partido. 


A casi cien días del inicio de la actual administración federal, es evidente que las cosas no marchan como se esperaba, aún no hay funcionarios responsables de las diversas áreas del gobierno, conocidas históricamente como “delegaciones federales” y ya hay una verdadera disputa interna por quedarse con la estafeta de las candidaturas del 2021. 


Veremos qué dicen en su momento los futuros electores sudcalifornianos que aún están a la espera de que tanta promesa y la alta expectativa generada durante la búsqueda del voto, se aterrice y se cumpla con los beneficios ofrecidos a la población. 


Está claro que la sociedad estará al pendiente de qué sucede en los próximos meses al interior de la clase política morenista que ya desde ahora quiere tomar la delantera hacia las elecciones del 2021. 


Definitivamente la implosión política morenista ya está en marcha. 


Mucho más temprano de lo esperado.