Noticias de BCS, México y el mundo.

Odile fue un monstruo que jamás olvidaré: capitán de Puerto de SJC

viernes 14 septiembre 2018 | Por: Pamela Padilla Soto | Los Cabos Odile fue un monstruo que jamás olvidaré: capitán de Puerto de SJC

Francisco Javier Lucero, recuerda de aquel 14 de septiembre del 2014, tras trabajar en apoyar a la población, tomó una mala decisión en el ámbito personal, evacuó a su esposa e hija de casa, pero dejó a su perrita Lizzy

San José del Cabo, Baja California Sur.- “Cuatro años han pasado y todavía las imágenes de lo vivido están tatuadas dentro de mi mente y creo que jamás se me van a olvidar, desde días atrás que empezamos a monitorear a Odile como se iba formando, se iba desplazando, creciendo y amenazando en impactar las costas de Los Cabos, una preocupante obviamente por mi familia, pero también por la gente que depende de nosotros como autoridad para que los mantengamos informados, esa también es parte de mi historia, era un doble reto, una doble preocupación y afortunadamente seguimos aquí trabajando”, así lo recapituló Francisco Javier Lucero Villalobos, capitán de Puerto de San José del Cabo. 


Fue en la madrugada que al escuchar que llegó un mensaje a su celular, despertó a verlo y se dio cuenta que Odile era un monstruo que venía directo al municipio de Los Cabos, el impacto fue tal que su esposa despertó y no pudieron volver a dormir haciendo planes de cómo prepararse para esta emergencia, en lo personal en su domicilio, donde también se ubican las oficinas de la capitanía, pues están en zona de riesgo. 


“El momento que marcó la decisión de salir de la casa, fue cuando en la marina de San José del Cabo del lado de los pescadores, donde me encontraba coordinándolos para que sacaran sus embarcaciones a un lugar seguro, como a las 3:30 o 4 de la tarde, cuando ya empezaba a llover un poco, llegué a la plaza cívica de la comunidad y veo que entra una ola de siete metros, que reventó y se llevó a un niño como de tres años que se encontraba con dos señoras parado en unas piedras, imagínate la dimensión de la ola que me llegó casi a la cintura, fue impresionante ver como explotó, su fuerza, afortunadamente alcancé a agarrar al niño y pedirles a sus familiares que se retiraran, ahí tomé el teléfono para llamar a mi esposa para que se saliera de casa”, relató. 


Lucero Villalobos dijo que su intención ante el impacto del huracán Odile, como la mayoría de la población, era resguardarse en casa, por lo que no tuvieron realmente tiempo de preparar sus cosas y sólo alcanzaron a llevarse dos bolsas de ropa a la habitación de hotel que decidieron rentar y pensando que no les permitirían resguardar también a su mascota, una perra de entonces siete meses, raza Black Retriever llamada Lizzy, la dejaron en el domicilio. 


“Decidí muy mal y la dejé y al nunca haber pasado algo así, no podía dimensionar la fuerza del viento y del agua, pero ya estando en el hotel resguardados, no dormimos pensando en qué condiciones íbamos a quedar, amaneció y la angustia de saber cómo estaba Lizzy, la mascota de mi hija de seis años, me llevó a salir a buscarla antes de que amaneciera”, narró con voz resquebrajada y los ojos llenos de agua. 


Ataviado con botas de hule, el capitán Lucero caminó hacia su oficina – domicilio, pero al irse acercando y sentir que el agua le subía cada vez más, hasta llegarle a la cintura, pensó lo peor, Lizzy no lo había logrado, por lo que tuvo que regresar al cuarto de hotel, donde su hija preguntaba por la perra, “ella no está pero va a estar bien, te prometo que la vamos a encontrar”, le prometió. 


Al primer rayo de luz del día, decidió regresar a su casa a buscar alimentos y lo que lograra rescatar de sus pertenencias, a donde lo acompañó un turista que había conocido en el hotel, con quien llegó hasta su inundado y enlodado domicilio, del cual pudieron llevarse algo de no perecederos. 


“Ya íbamos con una hielera agarrándola de un lado cada quien, cuando sentí una mirada y volteé y era la perrita, no sé dónde estaba, pero la encontré muerta de miedo, ella no venía a mí aunque la llamaba así que fui hacia ella, tenía una herida en una pata, pero la saqué de ahí, iba muy eufórica, ladrando, quería correr y cuando finalmente llegamos al hotel, mi hija me abrazó, me dio las gracias por traer de vuelta a su perrita, afortunadamente ese fue el final de Lizzy quien todavía está con nosotros, es nuestra guardiana y ya va a cumplir los cuatro años, ella renació en Odile”, recordó el capitán de Puerto de San José del Cabo. 


Tras un par de días en el hotel tuvieron que dejarlo, pues se estaba acabando la comida y reserva de agua, por lo que se mudaron por tres semanas, con familiares, a la ciudad de La Paz, a donde también debía acudir a dar su reporte, para posteriormente regresar y buscar un domicilio donde volver a rehacer su vida, pues lo perdieron todo. 


Francisco Javier Lucero y su familia, esperaron la rehabilitación de las oficinas – domicilio, las cuales regresaron a habitar, sin embargo, el paso de la tormenta tropical Lidia provocó nuevamente afectaciones, que llevaron a las autoridades de la Secretaría de Marina (SEMAR) a las que desde meses atrás pertenece la Capitanía de Puerto, a tomar la decisión de remodelarlas por completo y por lo que de momento, se ubican temporalmente en la marina de Puerto Los Cabos en el área de pescadores. 


“Lo que también me marcó mucho es que en ese entonces no tuve llamada de nuestros jefes, sólo una llamada de mi jefa en turno, pero de ahí nadie de mis jefes inmediatos, eso me quedó de enseñanza de que cada quien debe rascarse con sus propias uñas y salir adelante, sin dejar de informar y proteger a la población, en cuanto a Lizzy quedó traumada, escucha ruidos fuertes como el camión de la basura y llora, es muy nerviosa, tiene una casita y no puede dormir si tiene la luz apagada, tengo que dejar la luz prendida de la cochera para que descanse, nunca me hubiera perdonado que hubiera muerto”, concluyó.