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Hoy es jueves, 2 de febrero de 2023

Humberto López Sánchez; acusa 'usos y costumbres'

Además de denunciar desacato por parte del INBA, el músico revela audiciones a modo, despidos arbitrarios y otras prácticas en la OSN

Humberto López Sánchez; acusa 'usos y costumbres'

CIUDAD DE MÉXICO.

Hace cinco años el músico Humberto López Sánchez demandó al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), dirigido entonces por María Cristina García Cepeda, actual secretaria de Cultura del gobierno federal. ¿La razón? Despido arbitrario e injustificado de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), que desde entonces dirige Carlos Miguel Prieto.

Los tribunales le dieron la razón al músico y, en 2014, ordenó al INBAL un pago por salarios vencidos, vacaciones y prima vacacional, conforme a la Ley Federal del Trabajo, tal como consta en el expediente 7377/2012. De aquel fallo han pasado tres años y ya se han acumulado siete requerimientos de pago —cuya copia posee Excélsior—, pero el INBAL, hoy en manos de Lidia Camacho… no ha acatado la resolución del juez.

Pero más allá de la sentencia, el violinista mexicano revela las prácticas antiéticas, erróneas y poco musicales dentro de la OSN, considerada La Meca de la música en México, “con la complicidad” de su director, Carlos Miguel Prieto, que dirige la agrupación desde 2007.

Audiciones a modo, despidos arbitrarios y discriminación de músicos no basificados, a quienes se denomina ‘extras’ sin derecho a voz, a descanso, ni a ocupar un lugar en las primeras filas de la agrupación, omitiendo el criterio de la calidad interpretativa. Éstas sólo son algunas de las prácticas toleradas por Carlos Miguel Prieto, acompañado por una representación sindical anquilosada.

Pero ¿quién es Humberto López Sánchez? Violinista egresado del Conservatorio Nacional de Música (CNM), que obtuvo una beca Fulbright-García Robles (2001) para hacer su maestría en la Manhattan School Music, donde estudió con Sir Colin Davis, Pierre Boulez y Pinchas Zukerman. Es director de la Camerata Metropolitana y este año abrió su propia academia de música. Hace tres semanas fue el concertino de la cantautora islandesa Björk, en el Auditorio Nacional; fue seleccionado para el Conductors Retreat en Medomak (EU), y ya prepara el segundo álbum con su Camerata.

Humberto López cuenta a Excélsior la trama de esta historia que inició en 2010, cuando tocaba para la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) y fue invitado para audicionar en la OSN.

Aquella audición fue tras cortina, duró cinco minutos y favoreció al intérprete como primer finalista, con un contrato de confianza. Sin embargo, al poco tiempo de su ingreso el músico descubrió “fallas sistémicas” en la OSN.

La primera fue cuando supe que la representación sindical de la OSN marcaba una diferencia entre basificados y ‘extras’ (contratados como de confianza), lo cual me pareció peyorativo, pero me dijeron que era parte de los usos y costumbres de la agrupación”.

La segunda, cuando descubrió que los músicos sin base no podían faltar ni descansar. “Esto significaba que no teníamos la misma rotación que los músicos basificados. Y aunque era un gozo para mí, ¿qué pasó cuando mi Camerata Metropolitana viajó de gira por Centro y Sudamérica? Tuve que faltar. ¿Y cuando recibí citatorio del juez porque mi padre murió intestado? ¡Lo mismo!”.

Luego supo que los ‘extras’ no podían ocupar un lugar en las primeras filas de la OSN. “Esto me pareció un tanto torpe y peligroso, porque vas creando la idea errónea de que eres menos importante entre más atrás estés sentado”.

Esto implica que el lugar de cada músico no está garantizado por sus méritos, sino por la antigüedad y la plaza que posee. “Pese a todo, el concertino me invitó a tocar a su lado en muchas ocasiones… pero esto molestó a la representación sindical.

A principios de 2012 la OSN convocó a una audición para una plaza como ‘violinista basificado’. “Quiero aclarar que existe la falsa creencia de que los músicos de confianza están obligados a participar en dichos concursos para preservar su estadía en la orquesta”.

La audición se realizó con normalidad. Sin embargo, el comité declaró desierto el concurso. Al día siguiente corrió el rumor de que los ‘extras’ se irían de la OSN con el aval del propio director artístico.

Quiero aclarar que para el sindicato la audición es muy importante... cuando así conviene. Ésta se hace a puerta cerrada, tras cortina y sin importar que varios de ellos nunca han ganado una audición”, apunta el violinista.

Días después los rumores se materializaron. Un administrativo le informó al músico que ya no trabajaría en la OSN y le pidió algunos recibos de honorarios. “Esto me sorprendió, porque yo tenía un contrato anual al que le faltaban meses por concluir. Opté por esperar la notificación oficial, pero la representación sindical me llevó una hoja sin firma que notificaba mi salida”.

Entonces el violinista se acercó a Carlos Miguel Prieto.

—Maestro, ¿qué es lo que pasa?, cuestionó López Sánchez.

—Mira, aquí las cosas son así. Hay muchas fuerzas y yo tengo que estar lidiando con todas, respondió.

—Sí, maestro, ¡pero que ganen las fuerzas del bien!

—Mira, te propongo algo. Ahorita te terminamos el contrato, pero apúntate a la siguiente audición y yo te preparo para entrar.

—Pero maestro, ¿cómo es eso? La audición es tras cortina. Además, en cualquier parte del mundo un contrato se debe llevar a término o es sujeto de demanda.

—Perdón, no sé de leyes.

Humberto López abandonó la OSN y semanas después supo que su plaza ya no estaba en la OSN, sino en la biblioteca de la agrupación.

‘DE A PECHITO’

Tres años han pasado desde aquella resolución y el INBAL insiste en no pagar. “Ya vamos por el séptimo requerimiento y puedo decirte que el proceso ha sido frustrante, por el tiempo invertido y porque el instituto de cultura más importante del país me ha cerrado las puertas, el mismo instituto donde me formé y me convertí en el primer violinista titulado en más de 20 años del CNM”, lamenta.

¿Tiene lógica que un músico sea un ‘extra’? “Le llaman usos y costumbres. Aunque Beethoven nunca escribió notas para un violín primero basificado y un violín segundo extra. Son prácticas que no deben ocurrir en el INBAL ni en la OSN”.

¿Cómo es trabajar con Carlos Miguel Prieto? “Él es estudioso y una persona de buen trato. Sin embargo, hoy la UNAM tiene a Massimo Quarta, tremendo violinista y gran director; y la OFCM a Scott Yoo, otro violinista excepcional. Mientras la OSN tiene a una persona cuya máxima cualidad… es ser caballeroso”.

¿Técnicamente no es eficiente? “Muchos han señalado su manera arcaica, primitiva y poco talentosa al mover las manos, y su falta de liderazgo. Pero lo más delicado es que en dos ocasiones se lastimó la cara con la batuta”.

¿Cómo se lastimó? “Él mismo ha contado que se metió la batuta al ojo. No es un chisme. Estuvo hospitalizado en Alemania; y en otra ocasión se lastimó la oreja. A mí me parece grave que te autolastimes en tu profesión”.

¿Por qué Carlos Miguel Prieto sigue al frente de la OSN? “Quizá es una persona acomodada que se la lleva tranquila, de ‘a pechito’, con la mayoría de los músicos, autoridades y representantes sindicales. O quizá porque a menudo la orquesta toca con grandes solistas y está rodeado de grandes músicos”.