• Cuando se detecten boletas planchadas en las mesas de recuento, el consejo distrital correspondiente deberá documentar la anomalía mediante un acta de incidentes, reservarlas y decidir en el Pleno, de manera expresa y motivada, si la boleta debe computarse o no.
Estado de México. - El Consejo
General del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó por mayoría de votos los
lineamientos para la preparación y desarrollo de los cómputos distritales de
las elecciones federales de 2026-2027.
Sin embargo, la atención de la
jornada se centró en la aprobación de un mecanismo para registrar y decidir
sobre las llamadas “boletas planchadas”, aquellas boletas que aparecen en las
urnas sin marcas de doblez, lo que provocó una profunda división dentro del
Consejo y desató acusaciones cruzadas de fraude y retroceso democrático entre
las distintas fuerzas políticas.
La propuesta ganadora,
formulada por la consejera Frida Gómez, establece que cuando se detecten
boletas planchadas en las mesas de recuento, el consejo distrital
correspondiente deberá documentar la anomalía mediante un acta de incidentes,
reservarlas y decidir en el Pleno, de manera expresa y motivada, si la boleta
debe computarse o no.
Esta ruta operativa se impuso
con una mayoría de siete votos a favor y cuatro en contra, luego de que el
proyecto original y una propuesta alternativa de la consejera Rita Bell López
López (que buscaba catalogarlas directamente como inválidas si no mostraban
signos físicos de inserción) fueran rechazados.
Posturas en
contra: Indicios de fraude y extralimitación normativa
El bloque en contra del
mecanismo aprobado, señaló que la falta de marcas de doblez es una anomalía
física que atenta directamente contra la certeza del proceso.
El consejero Uuc-kib Espadas
calificó estas boletas como un “indicio inequívoco de
fraude electoral”. Apoyado en la física de los materiales,
recordó que la ranura de las urnas mide apenas tres milímetros y que las
dimensiones de la boleta (20 por 28 centímetros) hacen físicamente imposible introducir el papel
sin doblarlo, por lo que la aparición de hojas totalmente lisas
y extendidas es prueba de una inserción irregular que no pasó por las manos de
un elector legítimo.
El consejero Arturo Castillo
argumentó que la ley obliga expresamente al ciudadano a doblar su voto para
proteger su secrecía y libertad, y que las boletas planchadas son prueba de que
no hay certeza sobre la autenticidad del sufragio.
Por su parte, el consejero
Martín Faz y la consejera Carla Humphrey manifestaron que permitir que un
consejo distrital decida discrecionalmente si una boleta se “computa o no” crea
una categoría jurídica inexistente en la normatividad electoral. Ambos señalaron
que la ley faculta a los consejos distritales para declarar la validez o
invalidez de los votos, pero no para inventar un filtro previo de exclusión
sobre el cómputo de las boletas.
Asimismo, la consejera Norma
Irene De la Cruz defendió que la ausencia de dobleces no es
una causal legal de nulidad y que la valoración definitiva
de estas irregularidades corresponde exclusivamente a los tribunales
electorales, no a los órganos administrativos distritales.
Posturas a
favor: Pragmatismo, documentación y límites legislativos
Por otro lado, los defensores
de la propuesta de “computar o no computar” argumentaron que el INE debe ser
pragmático frente a las lagunas de la ley. La consejera Frida Gómez defendió
que su propuesta no sustrae facultades de los consejos distritales, sino que establece
una vía operativa clara para documentar cada caso a través de una hoja de
incidentes, de modo que se dé una salida transparente que sirva de base para
que los partidos políticos puedan inconformarse en las vías jurisdiccionales
correspondientes.
La consejera presidenta
Guadalupe Taddei respaldó el criterio señalando la necesidad de dar
funcionalidad y objetividad a las juntas distritales frente a escenarios
complejos de recuento. Taddei destacó que el levantamiento de un formato de
incidente ofrece tranquilidad operativa a la estructura del instituto y dota de
elementos probatorios robustos a los partidos políticos para que sostengan su
cadena impugnativa.
En sintonía, el consejero
Arturo Chávez advirtió que la autoridad electoral administrativa no debe
sustituir al legislador creando consecuencias jurídicas o causales de nulidad
que el Congreso no plasmó en la ley. Chávez consideró que la propuesta aprobada
enfrenta el fenómeno de manera responsable sin incurrir en excesos
regulatorios.
Amago de
impugnación y choque entre partidos
La resolución desató una
tempestad en la mesa del Consejo General. Los representantes de los partidos de
oposición (PAN, PRI y Somos) acusaron que la fórmula aprobada “le abre la
puerta al fraude”.
Emilio Suárez Licona, del PRI,
y Víctor Hugo Sondón, del PAN, anunciaron de inmediato que acudirán ante la
Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para
impugnar la decisión, bajo el argumento de que el protocolo aprobado debilita
las garantías de certeza y convalidará irregularidades graves detectadas en
elecciones recientes.
Marco Antonio Baños,
representante de Somos, acusó a la mayoría del Consejo de “abdicar a su
responsabilidad de dar certeza”, recordando que en la elección judicial de 2025
se tuvieron que anular más de 800 casillas debido, entre otras anomalías, a la
aparición masiva de boletas sin marcas de doblez.
En contraparte, los
representantes de Morena, encabezados por Guillermo Rafael Santiago y
Montserrat Ruiz Páez, rechazaron los señalamientos, acusando a la oposición de
montar un “show mediático” ante su falta de propuestas y su marginal simpatía
en las encuestas.