• La iniciativa pretende que estudiantes conozcan directamente los ecosistemas del estado y a las comunidades que los protegen, con la meta de convertir las expediciones en una política pública de educación ambiental.
San José del Cabo, Baja
California Sur. Conocer un área natural protegida directamente en
territorio, recorrer sus ecosistemas y acercarse a las personas que participan
en su conservación es el objetivo de Palomilla Aventurera, una iniciativa que
busca llevar a niñas, niños y jóvenes de Baja California Sur a estos espacios
como parte de un proceso de educación ambiental y formación para la
conservación.
El programa comenzó a tomar
forma a partir del trabajo que durante más de una década han realizado
organizaciones y personas para acercar a las juventudes a sitios como Balandra.
Ahora, el objetivo es ampliar estas experiencias y convertirlas en una estrategia
permanente, de manera que los estudiantes puedan visitar al menos una vez
durante su formación escolar alguna de las áreas naturales protegidas del
estado.
Fermín Reigadas, integrante de
la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), explicó que la
iniciativa parte de una preocupación ante la presión que enfrentan los
ecosistemas de Baja California Sur por el crecimiento de proyectos turísticos e
inmobiliarios, así como por el desplazamiento de comunidades que históricamente
han mantenido una relación con esos territorios.
Señaló que estos espacios no
representan únicamente una fuente de ingresos para las comunidades, sino que
forman parte de su identidad, de sus historias y de sus proyectos de vida. Por
ello, consideró necesario que las nuevas generaciones conozcan tanto los
ecosistemas como a las personas que viven y trabajan en ellos.
Una de las primeras
experiencias de esta nueva etapa se realizó durante la Cumbre Climática de
Juventudes de Baja California Sur, celebrada en julio en La Paz, donde jóvenes
delegados provenientes de distintos municipios del estado tuvieron la
oportunidad de conocer los manglares del Área Natural Protegida de Balandra.
La actividad permitió llevar a
jóvenes que participan en temas ambientales directamente al territorio y
mostrarles uno de los ecosistemas que forman parte del patrimonio natural de
Baja California Sur.
Reigadas explicó que la
intención es que este tipo de recorridos deje de ser una actividad ocasional.
La meta planteada es avanzar hacia un esquema en el que pueda realizarse al
menos una salida entre semana, de lunes a viernes, con grupos escolares.
“Si tú entras a estudiar a una primaria, secundaria o prepa aquí en La Paz, que
por lo menos puedas ir una vez a Balandra u otra área protegida antes de
graduarte”, planteó.
El programa lleva alrededor de
dos meses en esta etapa de implementación, con una o dos salidas semanales.
Para ampliar la capacidad de traslado, recientemente se incorporaron dos
vehículos adquiridos por el Ayuntamiento de La Paz, que serán utilizados para
facilitar las expediciones.
La propuesta también contempla
la participación de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Ecology
Project International (EPI), organización dedicada a desarrollar programas
educativos para jóvenes relacionados con conservación y sustentabilidad.
Para quienes impulsan
Palomilla Aventurera, el reto es que las visitas no se queden únicamente en una
excursión escolar, sino que permitan generar una relación distinta con los
territorios: conocer los ecosistemas, comprender las amenazas que enfrentan y
reconocer el trabajo de las comunidades y organizaciones que participan en su
protección.