- Ciudadanos y colectivos de Los Cabos, La Paz y Todos Santos cuestionaron el crecimiento turístico e inmobiliario y exigieron atender primero la crisis hídrica, energética y ambiental antes de autorizar nuevos proyectos
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San José del Cabo, Baja California Sur. La defensa del territorio, el acceso al agua y el impacto del crecimiento turístico fueron los principales reclamos de una marcha ciudadana realizada este jueves en San José del Cabo, donde habitantes de Los Cabos, La Paz y Todos Santos, acompañados por colectivos ambientalistas, cuestionaron el avance de megaproyectos y pidieron establecer límites al desarrollo inmobiliario y turístico antes de continuar autorizando nuevas obras.
El contingente se conformó por ciudadanos, así como integrantes de organizaciones y colectivos como Vigilantes Peninsulares, BCSicletos y Rescate de los Pueblos Tradicionales y su Economía.
El grupo arrancó la movilización hacia la glorieta de Las Mujeres Libres de Baja California Sur, para visibilizar sobre esta importante vialidad las problemáticas que hay en el estado; sobre continuó por la zona hotelera y finalmente llegó a la plaza Mijares.
Aunque uno de los principales puntos de preocupación fue el proyecto de una Central de Combustión Interna (CCI) en Cabo San Lucas, las demandas expuestas abarcan un problema de mayor alcance: el modelo de expansión turística, inmobiliaria y urbana que, desde la perspectiva de los participantes, está incrementando la presión sobre el agua, la energía, el suelo y los espacios naturales.
Durante el recorrido se expresaron posturas contra los megaproyectos turísticos y hoteleros, los campos de golf, las plantas desaladoras y distintos desarrollos planteados en zonas consideradas ambientalmente sensibles.
En particular, los participantes señalaron la situación del agua en Los Cabos y advirtieron que una mayor capacidad de generación eléctrica podría facilitar la llegada de nuevos desarrollos sin resolver previamente las necesidades existentes de la población.
Adrián Trasviña, ciudadano y activista en defensa del medio ambiente en Baja California Sur, señaló que la preocupación no se limita a un proyecto particular, sino a la forma en que se está planteando el crecimiento del estado. “Llevamos décadas sufriendo este modelo económico y urbanístico de expansión inmobiliaria descontrolada, desregulada y ajena a las verdaderas necesidades de la población", dijo.
La Central de Combustión Interna se convirtió así en uno de los principales símbolos de la preocupación expresada durante la marcha. Los manifestantes sostuvieron que generar mayor capacidad energética sin establecer límites al crecimiento podría incentivar nuevos complejos hoteleros, residenciales e inmobiliarios y, con ello, aumentar la demanda de agua, electricidad, infraestructura y territorio.
Trasviña sostuvo que la discusión sobre el desarrollo de Baja California Sur debe considerar que el territorio no es un espacio disponible sin límites para la inversión.
“Conocemos bien sus tramposas estrategias de poner en pedacitos cada una de las secciones de sus mega desarrollos, como si eso fuera a minimizar el impacto real de su depredación. El paisaje no se puede fragmentar, el territorio no se puede fracturar a su antojo, tampoco la tierra, el ejido y las leyes.”, señaló Adrián Trasviña, ciudadano y activista en defensa del medio ambiente en Baja California Sur.
Además de la CCI, durante el pronunciamiento se mencionaron proyectos como Península de Los Sueños y Punta Nayú, así como la presión que, según los participantes, existe sobre la Sierra de La Laguna.
La marcha concluyó con un llamado a fortalecer la organización ciudadana y a defender un modelo de desarrollo que permita conservar los recursos naturales y garantizar el derecho a un medio ambiente sano.