• Sheinbaum defendió el modelo democrático mexicano, pero no cuestionó la propuesta del nicaragüense, Daniel Ortega, de eliminar las elecciones.
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Estado de México. - La presidenta
de México, Claudia Sheinbaum, defendió este lunes el modelo democrático
mexicano, basado en elecciones presidenciales cada seis años y la revocación de
mandato, aunque evitó cuestionar la propuesta del mandatario
nicaragüense, Daniel Ortega, de eliminar las elecciones en su país y
sostuvo que corresponde a cada nación definir su organización política.
Durante su conferencia de
prensa matutina, la mandataria reiteró que la política exterior de México se
rige por el principio de autodeterminación de los pueblos.
“Primero es la
autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua y
nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia en todos sus términos”,
afirmó.
Al ser cuestionada sobre la
posibilidad de una eventual reelección presidencial en México, Sheinbaum
descartó ese escenario y subrayó que la legislación mexicana establece
mecanismos para garantizar la alternancia en el poder.
“Aquí hay elecciones cada 6
años. Es más, hay revocación de mandato. Entonces, no, democracia, democracia,
democracia. Poder del pueblo, gobierno del pueblo”, declaró.
La presidenta insistió
en que cada país define sus propias reglas constitucionales y señaló que
existen distintos modelos democráticos en otras regiones del mundo.
“Cada país decide, cada pueblo
decide. Nosotros estamos a favor de la democracia, pero cada país tiene su
autodeterminación y decide cómo se organiza”, sostuvo.
Asimismo, mencionó que existen
naciones donde la reelección de sus gobernantes está permitida.
“Hay otros presidentes que se
han reelegido y que quieren reelegirse más veces. También me preguntarían sobre
eso. Pues cada país decide. Europa tiene primeros ministros que se pueden
reelegir, reelegir, reelegir, reelegir. Pues cada país decide”, agregó
Sheinbaum.
Las declaraciones de Sheinbaum
ocurren después de que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega,
planteara la semana pasada eliminar las elecciones en ese país, al asegurar que
la oposición las utiliza para intentar recuperar el poder.
Durante la conmemoración del
47 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, Ortega afirmó que en
Nicaragua “no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos
(oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder”.
El mandatario, de 80 años,
gobierna Nicaragua de forma ininterrumpida desde 2007 y ha enfrentado
reiteradas acusaciones de fraude electoral y de persecución contra la
oposición.
Desde 2017, tras la
desaparición del principal partido opositor, Ortega consolidó el control del oficialismo
sobre las instituciones del Estado. En febrero de 2025 entró en vigor una
reforma constitucional que estableció la figura de la copresidencia, cargo que
ocupa junto con su esposa, Rosario Murillo.
México ha mantenido
históricamente una política exterior sustentada en los principios de no
intervención y autodeterminación de los pueblos, por lo que el Gobierno de
Sheinbaum ha evitado pronunciarse sobre las decisiones políticas internas de
otros países.
En contraste, la Constitución
mexicana prohíbe la reelección presidencial y establece un mandato único de
seis años. Además, desde la reforma constitucional de 2019 existe la figura de
la revocación de mandato, mediante la cual la ciudadanía puede decidir, a mitad
del sexenio, si el titular del Ejecutivo federal debe concluir anticipadamente
su encargo.