• Los menores migrantes provienen principalmente de Venezuela, mientras que Cuba y Honduras ocupan el segundo y tercer lugar de origen.
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Estado de México. - Los niños y adolescentes migrantes asentados
en campamentos informales en México padecen estigmas sociales que les
hacen no confiar en las autoridades del país por el miedo que tienen a
sufrir violencia o a ser detenidos,
según una investigación presentada este martes por la organización global Plan Internacional.
El estudio, titulado ‘Vivencias y percepciones desde la voz de niñas,
niños y adolescentes en situación de movilidad en México ‘, fue
el resultado del trabajo de la organización con 136 niños y adolescentes
migrantes en campamentos de los estados de Chiapas, Chihuahua y Ciudad de México.
Entre las principales
conclusiones, destaca el hecho de que México ha
pasado de ser un país de tránsito a un lugar de “estancia prolongada” para los
menores migrantes, afirmó Laura Mora, investigadora
de la Universidad Iberoamericana, en
la presentación de los resultados.
En cuanto a las nacionalidades
de los menores migrantes, la mayoría
proceden de Venezuela (más
del 36 %), mientras que Cuba y Honduras se
sitúan, respectivamente, como el segundo y el tercer país del que proceden más
niños.
La investigadora añadió que,
según pudieron comprobar en las entrevistas, entre los migrantes persisten
“barreras” para regularizar su situación, a la vez que les “atraviesan”
estigmas o estereotipos de que la “autoridad es mala”.
Estas circunstancias se
producen sobre todo en los asentamientos informales, donde “puede haber
un mayor riesgo de violencia “,
lamentó Mora, quien aseguró que en
los menores persiste el temor a la “detención” por su situación irregular, así
como al “trabajo infantil “.
“Sobre todo los niños
venezolanos y los niños colombianos fueron los que más reportaron (…) temas de
discriminación por origen nacional, entonces creo que hay una labor importante
que hacer”, advirtió.
La investigación también
destaca “buenas prácticas” de México en
la integración a migrantes, como los albergues de la capital, programas de
educación en Chiapas o
iniciativas en Chihuahua que
atienden la nutrición de los menores.
Proceso “muy
largo” lleno de obstáculos
Además del informe, Plan Internacional proyectó
varios testimonios de menores migrantes, como el de Ulises (nombre ficticio),
de 11 años, quien definió el trayecto que hizo desde Honduras junto a su
familia como un “proceso muy largo”, en el que cruzaron “puentes y ríos”.
“Fue mucho dinero que nos
quitaron para venir acá”, explicó este joven hondureño, al tiempo que aclaró
que tuvieron que cambiar su plan inicial y quedarse en México en lugar de
migrar hasta Estados Unidos.
Sobre esta
investigación, Gonzalo Rivera,
representante de Plan Internacional México,
mostró su confianza en que sirva para “fortalecer el diálogo” en favor de los
menores.
“Los hallazgos que hemos
compartido nos recuerdan que detrás de cada decisión pública (…) hay niñas,
niños y adolescentes que necesitan respuestas oportunas, integrales y centradas
en sus derechos”, señaló.
México es uno de los
principales focos de los procesos migratorios en el continente americano, al
conectar Latinoamérica con Estados Unidos y
ejercer de puente entre ambas regiones.