• Conocida como “espárrago de mar”, esta planta destaca por su capacidad para crecer en ambientes con altas concentraciones de sal.
La Paz, Baja California Sur. -
Una planta que prospera donde pocas especies pueden sobrevivir, que posee un
característico sabor salado y que incluso podría convertirse en una alternativa
a la sal de mesa, es la salicornia, un grupo de plantas halófitas que ha
despertado el interés de la comunidad científica por su potencial alimentario,
ecológico e industrial.
Con el propósito de acercar
este conocimiento a la sociedad, José Damián Miramontes Chávez, estudiante de
noveno semestre de la Licenciatura en Biología Marina de la Universidad
Autónoma de Baja California Sur (UABCS), desarrolla una investigación sobre las
características y usos de la salicornia, conocida popularmente como “espárrago
de mar”.
Se trata de una planta que ha
evolucionado para vivir en ambientes con altas concentraciones de sal y, al
mismo tiempo, ofrece múltiples posibilidades de aprovechamiento para las
personas.
De acuerdo con Damián
Miramontes, la salicornia agrupa plantas suculentas capaces de desarrollarse en
humedales costeros, marismas, esteros, playas y manglares. Su nombre deriva del
latín salis (sal) y cornu (cuerno), una referencia tanto al ambiente donde
prospera como a la forma de sus tallos.
Señala que por lo regular
alcanza entre 20 y 30 centímetros de altura y presenta hojas pequeñas y
carnosas. Durante gran parte de su ciclo mantiene una coloración verde, aunque
en otoño adquiere tonalidades amarillas o rojizas antes de liberar sus semillas
y completar de manera natural su ciclo de vida.
El estudio del joven
universitario se centra en Salicornia bigelovii, una especie que suele
confundirse con plantas del género Sarcocornia, ya que ambas comparten
características como su capacidad para tolerar elevadas concentraciones de sal.
Sin embargo, mientras Salicornia completa su ciclo de vida en una sola
temporada, Sarcocornia es una planta perenne, de mayor tamaño y con tallos más
leñosos.
Más allá de sus
características biológicas, Miramontes Chávez explica que la salicornia destaca
por la diversidad de usos que ofrece. Por ejemplo, sus brotes son comestibles y
pueden consumirse frescos o cocinados. En países como Francia e Inglaterra es común
encontrarla acompañando pescados y mariscos, preparada al vapor o salteada con
mantequilla.
Su aprovechamiento también
alcanza el ámbito industrial. Sus cenizas contienen compuestos utilizados en la
fabricación de jabones y vidrio, mientras que de sus semillas pueden obtenerse
aceites con potencial para la industria alimentaria y la producción de
biocombustibles.
De hecho, algunas
investigaciones han demostrado que estos aceites son capaces de generar niveles
de energía comparables a los de la turbosina utilizada en aeronaves y
maquinaria especializada.
“Las posibilidades de
aprovechamiento de la salicornia muestran cómo una planta adaptada a
condiciones extremas puede convertirse en un recurso de gran valor para
distintos sectores”, destaca José Damián Miramontes Chávez.
De hecho, uno de los aspectos
más interesantes del estudio es la posibilidad de elaborar, de manera
artesanal, un sustituto de la sal de mesa a partir de Salicornia bigelovii. El
procedimiento consiste en recolectar los brotes jóvenes, preferentemente entre
marzo y mayo, lavarlos cuidadosamente, secarlos al sol durante varios días y
posteriormente molerlos hasta obtener un polvo fino.
El resultado es un condimento
natural que conserva el característico sabor salado de la planta, además de
minerales y otros compuestos presentes de forma natural, aportando matices
distintos a los alimentos.
Para el estudiante de la
UABCS, investigaciones como esta permiten reconocer el valor de especies que
forman parte de los ecosistemas costeros de Baja California Sur y que, en
muchos casos, pasan desapercibidas.
Aseguró que un primer paso
importante es conocerlas para valorar su importancia y explorar formas de
aprovechamiento sustentable que beneficien tanto a la sociedad como a la
conservación de estos ambientes.