• Uno de los principales objetivos compartidos consiste en reducir la dependencia de productos procedentes de Asia, afirmó
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Estado de México. - México y Estados Unidos buscarán este año alcanzar acuerdos que
definan el rumbo de su relación comercial durante
los próximos dos años, mientras
los asuntos más complejos de
la revisión del Tratado entre
México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)
podrían continuar negociándose en 2027;
adelantó este lunes el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
En entrevista con Joaquín López-Dóriga para
Radio Fórmula, el excanciller explicó que la
tercera ronda de conversaciones, celebrada en días pasados en
la CDMX, permitió comprender con mayor
precisión los objetivos estadounidenses.
“El martes no teníamos del todo claro a
qué punto quiere llegar Estados Unidos”, afirmó. Pero después de las reuniones
con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y la
presidenta Claudia Sheinbaum “ya
tenemos claro a dónde queremos llegar”,
agregó.
El funcionario reconoció que existen asuntos difíciles de resolver,
como las reglas de origen, debido al
volumen y la diversidad de las exportaciones mexicanas; así como la seguridad económica, un
tema que ha adquirido mayor importancia en
la política comercial de Washington.
Las negociaciones comprenden diez sectores estratégicos y
la próxima ronda se realizará durante la primera
semana de septiembre, en Washington.
Ebrard señaló que el propósito
de dicha cita será alcanzar algunos
acuerdos y establecer un marco de referencia para las posteriores revisiones del
tratado.
“No podemos hacer una revisión anual todo el tiempo ni
tampoco de todos los temas, porque eso ni
nos conviene a nosotros ni a ellos”, apuntó. La intención
es definir el calendario,
los asuntos que serán
examinados y los acuerdos sustantivos para
los próximos años.
Menor dependencia de Asia y un trato
preferencial
Uno de los principales objetivos compartidos
consiste en reducir la dependencia de
productos procedentes de Asia, que en algunos sectores alcanza
entre 70 % y hasta más del 90 %.
Ebrard puso como
ejemplos la penicilina, que aseguró
que no producen México ni
Estados Unidos; o los semiconductores,
fundamentales para la electrónica, la computación y la inteligencia artificial.
Este proceso, advirtió, requerirá una transición de
entre dos y cinco años, o incluso más; pero representa una oportunidad para elevar la producción mexicana.
El segundo objetivo de Washington es
impedir que su déficit comercial con
México continúe aumentando a
porcentajes elevados. De acuerdo con Marcelo Ebrard, la denominada seguridad económica incorpora preocupaciones sobre el
abastecimiento, la protección de tecnología, los sistemas de información y
los minerales críticos.
México, no obstante, no pretende involucrarse en un conflicto con
China:
“Tenemos muy buena relación, no
tenemos interés en meternos en tensiones o
dificultades con China”, sostuvo.
Del reto automotriz a preservar el trato
preferencial
Respecto al sector automotor, México
insistirá en corregir la diferencia entre
el arancel estadounidense de 25 % aplicado a sus
vehículos y el gravamen de 15 % concedido
a competidores como Corea
del Sur, Japón y la Unión Europea. Aunque las
autopartes mexicanas actualmente no pagan ese arancel
gracias a un acuerdo, el
ex candidato presidencial consideró que producir
en México no debería resultar más oneroso, dado que sus
vehículos incorporan más componentes norteamericanos.
El secretario afirmó que la prioridad instruida por Sheinbaum,
quien dirige personalmente la
negociación, es conservar el trato
preferencial mexicano frente a la nueva política comercial
estadounidense.
Destacó que alrededor
del 85 % de las exportaciones nacionales permanece
libre de aranceles, y que México conserva una posición favorable por su integración económica
y por ser el principal comprador de
productos estadounidenses.
“Hasta ahorita la tiene, es un gran logro de la presidenta y de la
estrategia que ha llevado a cabo, y tenemos que mantenerla en
los próximos meses”, concluyó.