• No obstante, es el menor promedio anual al menos en los últimos 20 años: CEEY; el 91% de quienes permanecieron en pobreza laboral durante un año trabaja en el sector informal.
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Estado de México. - La persistencia en
pobreza laboral sigue siendo una trampa difícil de superar para millones de
mexicanos, ya que el 65.8% de las personas que se encontraban en esa situación
en el primer trimestre de 2025 permaneció en en la misma condición en el mismo
periodo de este año, de acuerdo con un reporte del Centro de Estudios Espinosa
Yglesias (CEEY).
El dato refleja que para la
mayoría de los hogares afectados el trabajo continúa sin ser suficiente para
garantizar ingresos capaces de cubrir siquiera una canasta alimentaria básica.
La persistencia en pobreza
laboral es un indicador que forma parte del Semáforo de Movilidad Social que el
centro de investigación publica cada trimestre, y se mide utilizando el diseño
de panel rotativo de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, el
cual permite dar seguimiento a los mismos hogares durante cinco trimestres
consecutivos.
No obstante, el porcentaje
para el año señalado es el menor promedio anual al menos en los últimos 20
años, según datos del CEEY.
La más reciente actualización
del semáforo pone en evidencia uno de los principales desafíos del mercado
laboral mexicano: tener empleo no necesariamente significa dejar atrás la
pobreza. De hecho, apenas el 34.2% de quienes se encontraban en pobreza laboral
lograron abandonarla en el periodo señalado.
Para Gonzalo Hernández Licona,
director del Observatorio Social del CEEY, las posibilidades de salir de esta
condición están determinadas por factores que van más allá del esfuerzo
individual.
“Una parte de la respuesta de
por qué unas personas pueden salir de la pobreza laboral y otras no se
encuentra en el origen de las personas, las características de sus hogares y
por el tipo de ocupación que desempeñan en el mercado laboral”, dijo según un
comunicado.
Uno de los factores que más
pesa es la informalidad. El reporte identifica que el 91% de las personas
ocupadas que permanecieron en pobreza laboral trabaja en el sector informal,
una proporción que evidencia cómo la falta de seguridad social y de empleos de
calidad limita la generación de ingresos suficientes para los hogares.
Incluso entre quienes
consiguieron salir de la pobreza laboral, la informalidad sigue siendo
predominante. El estudio señala que el 78% de ellos también se desempeñaba en
actividades informales, lo que muestra que el acceso al empleo formal continúa
siendo una barrera estructural para amplios sectores de la población.
La investigación también
detecta que las mujeres enfrentan mayores obstáculos. Entre los hogares que
permanecieron en pobreza laboral durante todo ese año, el 43% tenía una
jefatura femenina, mientras que entre aquellos que lograron superar esa
condición la proporción fue de 36%. Según el CEEY, aunque la diferencia parece
moderada, refleja los retos adicionales que enfrentan las mujeres en el mercado
laboral mexicano.
Las posibilidades de escapar
de la pobreza laboral también dependen del lugar donde se vive. El organismo
encontró que los habitantes de Chiapas, Veracruz, Guerrero e Hidalgo tienen
mayores probabilidades de permanecer atrapados en esta condición, reflejando
las profundas desigualdades regionales que persisten en el país.
Otro elemento clave es la
capacidad de los hogares para generar ingresos mediante el trabajo. Los datos
muestran que quienes lograron salir de la pobreza laboral suelen contar con más
integrantes participando en actividades productivas, mientras que los hogares
que permanecen en ella dependen frecuentemente de una sola persona ocupada o,
en algunos casos, no cuentan con ningún ingreso laboral.