• Los directivos de la Cooperativa Progreso realizaron recientemente una visita a China, donde conocieron tecnologías de cultivo utilizadas en ese país y establecieron acuerdos para fortalecer la producción en Baja California Sur. La intención es iniciar este mismo año las primeras pruebas en mar abierto.
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La Paz, Baja
California Sur.- Hace más de cuatro décadas, Daniel Aguilar regresó a La
Bocana, Baja California Sur (BCS), después de estudiar Oceanología en Ensenada
con una idea que parecía ir contra toda lógica: cultivar en tierra una especie
que durante generaciones había sido obtenida exclusivamente del mar.
Aquella
apuesta impulsada desde la Sociedad Cooperativa Progreso de Producción Pesquera
se ha convertido en la única granja de abulón azul del mundo que produce
ejemplares de talla comercial y exporta organismos vivos hasta China. Ahora,
sus integrantes buscan dar el siguiente paso: desarrollar un sistema de
maricultivo en las aguas de La Bocana.
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De la tierra
al mar
Los
directivos de la Cooperativa Progreso realizaron recientemente una visita a
China, donde conocieron tecnologías de cultivo utilizadas en ese país y
establecieron acuerdos para fortalecer la producción en Baja California Sur. La
intención es iniciar este mismo año las primeras pruebas en mar abierto.
“No sabemos
si llega una marejada y se lo lleva, qué planes vamos a tener con los huracanes
o dónde los vamos a guardar. Pero este año queremos comenzar con pruebas”,
señaló Angella Verdugo, encargada de la granja de abulón azul de la
cooperativa.
La nueva
etapa que buscan desarrollar combinaría la experiencia adquirida durante
décadas en tierra con sistemas de cultivo marino.
La idea de
avanzar en el maricultivo de abulón azul con fines comerciales, de acuerdo con
Verdugo, es abaratar el costo de producción para que deje de ser un producto
exclusivo para extranjeros, sea más accesible para el mercado nacional.
Las primeras
pruebas podrían realizarse en zonas cercanas al estero de La Bocana, aunque
todavía quedan preguntas por resolver sobre las condiciones del Pacífico.
“A lo mejor
no nos funciona o a lo mejor decimos, ‘¿por qué no lo hicimos antes?’ Eso lo
averiguaremos”, señaló Verdugo.
Actualmente
se están apoyando con investigadores del Centro de Investigación Científica y
de Educación Superior de Ensenada y del Centro de Investigaciones Biológicas
del Noroeste para realizar análisis genéticos y fortalecer la parte
bioeconómica del proyecto.
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Una granja
única en el mundo
Cuando
Aguilar comenzó a hablar de reproducción y cultivo de abulón, a mediados de los
años ochenta, la especie todavía era abundante en la región y la cooperativa se
dedicaba a capturar esa y otras especies salvajes en el mar.
“Fue un
pensamiento muy en contra de lo tradicional porque los pescadores decían:
‘¿cómo nos vamos a salir del mar y vamos a llevarlo a la tierra si tenemos
producto en el mar?’. Sacaban cientos de toneladas al año y nadie se preguntaba
qué iba a pasar cuando ya no hubiera”, relató Verdugo.
La situación
cambió drásticamente tras una marea roja que afectó las poblaciones naturales y
dejó en evidencia la vulnerabilidad de depender exclusivamente de la pesca y de
una especie.
“Sobre el mar
uno no tiene ningún control. Uno puede imaginar muchos escenarios, pero no
puede decir cuánto va a capturar”, señaló.
Con
información proveniente de Chile y de Japón sobre técnicas de reproducción,
Aguilar inició los primeros esfuerzos para producir abulón con el objetivo de
repoblar los bancos naturales. Décadas más tarde, en 2014, la cooperativa puso
en operación las instalaciones que hoy conforman la única granja terrestre de
abulón azul en el mundo que comercializa su producto.
La granja
opera con un sistema abierto que utiliza agua de mar bombeada y filtros
mecánicos, sin recurrir a tratamientos químicos. Los animales son alimentados
con algas recolectadas mediante podas para evitar afectar los bancos naturales.
“Tratamos de
intervenir lo menos posible y simular cómo sería la vida del abulón en el mar.
No es que tengas todas las condiciones controladas, pero puedes controlarlas
más que en el mar”, explicó Verdugo.
El
crecimiento del abulón es lento. Los organismos aumentan apenas entre uno y dos
milímetros por mes y requieren entre tres años y medio y cuatro años para
alcanzar la talla comercial que es de 7 a 8 centímetros, lo que implica una
inversión importante de dinero y tiempo.
La producción
comenzó a comercializarse en 2020 y actualmente se exporta principalmente al
mercado chino. Los organismos viajan vivos desde La Bocana hasta Ensenada y
posteriormente son enviados por avión hasta Xiamen, una ciudad ubicada en la
costa oeste del mar de China. También han logrado comercializar abulón y otros
productos en la cadena comercial Chedraui.
Aunque siguen
aprendiendo y perfeccionando el cultivo de abulón azul, han llegado a un punto
en el que ha funcionado y les ha permitido generar ingresos para la
cooperativa.
Diversificar
para reducir riesgos
Para la
cooperativa, el cultivo de abulón representa una forma de reducir la
dependencia de las pesquerías tradicionales y enfrentar la incertidumbre
derivada de fenómenos climáticos y fluctuaciones del mercado.
“La captura
principal es la langosta, pero un fenómeno meteorológico o incluso un conflicto
entre países puede cambiarlo todo. Es algo muy inestable”, explicó Verdugo.
Aunque no
sustituye a las pesquerías, la producción de abulón funciona como un respaldo
económico durante las temporadas de menores ingresos.
“Queremos
seguir creciendo, pero de una manera sostenible. Al final, no se trata
solamente del beneficio de uno, sino de buscar otras formas de relacionarnos
con el mar”, concluyó Verdugo.
*Este
artículo se publicó originalmente en Causa Natura Media.