• La más reciente de estas acciones es el lanzamiento de nuevos pasaportes conmemorativos por el 250 aniversario de la independencia del país, que incluirán el rostro del mandatario junto a la Declaración de Independencia y la bandera estadounidense, además de su firma en color dorado en una de las páginas interiores.
Fotogalería
Estado de México. - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump,
ha convertido su imagen en
un elemento omnipresente en símbolos oficiales, documentos de
identificación y hasta edificios, en una acumulación de iniciativas que
muestran la obsesión por estampar su sello personal en múltiples ámbitos de la
vida institucional y fabricar un legado antes siquiera de dejar el cargo.
La más reciente de estas
acciones es el lanzamiento de nuevos pasaportes
conmemorativos por el 250 aniversario de la independencia del
país, que incluirán el rostro del mandatario junto a la Declaración de
Independencia y la bandera estadounidense, además de su firma en color dorado
en una de las páginas interiores.
Pero la presencia de Trump no
se limita a pasaportes.
En billetes, parques y
edificios
El Departamento del Tesoro
anunció que su firma aparecerá en futuros billetes
de dólar, lo que marcaría la primera vez que la rúbrica de un
presidente en ejercicio se incluye en el papel moneda estadounidense,
con una emisión prevista antes del 4 de julio y que, según el Gobierno, busca
destacar los logros económicos de su mandato.
A esto se suma la aprobación
de una moneda conmemorativa de oro de 24 quilates con la imagen de Trump
apoyando sus puños sobre un escritorio, que ya se exhibe en la Galería Nacional
de Retratos de Washington.
El diseño, avalado por
un comité federal de arte integrado
por miembros nombrados por el propio Trump, ha sido cuestionado por la
normativa que prohíbe representar a presidentes en ejercicio en dinero en
circulación.
Fuera del ámbito monetario, la
imagen del mandatario se ha extendido al paisaje urbano de la capital, donde
grandes fotografías suyas cubren fachadas de edificios en una omnipresencia
visual poco habitual para un presidente en funciones.
Su rostro también se ha
abierto paso en el ámbito del senderismo, ya que protagoniza los pases anuales
de los parques nacionales como parte de las celebraciones por el día de la
independencia, de modo que el acceso a montañas y bosques viene ahora acompañado
del mismo retrato oficial.
Su nombre en instituciones
emblemáticas
La estrategia de colocar su
apellido en piedra ha llegado a algunos de los edificios más simbólicos de la
capital estadounidense, donde espacios concebidos como monumentos “de todos”
han pasado a llevar, en mayor o menor medida, la marca Trump.
El pasado diciembre, el
Departamento de Estado presentó la nueva fachada del Instituto de la Paz de
Estados Unidos, con el rótulo de “Instituto de Paz de Estados
Unidos Donald J. Trump“, rebautizando por primera vez un centro
creado por el Congreso y dedicado durante décadas al estudio y la prevención de
conflictos.
Pocas semanas después, el
histórico Centro Kennedy de Washington, principal recinto de artes escénicas de
la capital y memorial oficial de John F. Kennedy, fue rebautizado por su junta
directiva como Centro Donald J. Trump y John F. Kennedy”, una decisión que
desató el malestar de la familia Kennedy y abrió el debate sobre hasta qué
punto el presidente puede transformar un legado cultural dedicado al legado del
mandatario asesinado.
Además, en un intento
frustrado, Trump llegó incluso a plantear que se rebautizara el aeropuerto
Washington-Dulles y la estación Penn de Nueva York con su nombre como condición
para desbloquear fondos federales destinados a un proyecto ferroviario en la gran
manzana, valorado en unos 16.000 millones de dólares.