• Si eres usuario de códigos QR para el pago de servicios y consumos, tómate tres segundos para verificar que no haya sido sustituido por un código fraudulento
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Estado de México. - El avance
de los pagos electrónicos en México, enfrenta un nuevo riesgo: el fraude
mediante códigos QR falsos, una modalidad que especialistas advierten puede
afectar la confianza, la bancarización y la adopción de medios digitales.
El uso masivo de códigos QR
para pagos, accesos, promociones y trámites abrió una nueva ruta de riesgo
financiero en el país, donde esta herramienta ya se utiliza en comercios,
restaurantes, estacionamientos, transporte y servicios, dijo a EFE en
entrevista el especialista financiero Manuel Herrejón Suárez.
“El fraude entendió una verdad
elemental: la comodidad baja defensas. Hoy no necesita romper puertas ni
vulnerar grandes sistemas, le basta con aprovechar malos hábitos masivos”,
señaló.
La Comisión Nacional para la
Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) alerta
que estos fraudes pueden darse mediante la sustitución de códigos
legítimos por falsos, la redirección a sitios maliciosos, estafas en plataformas
de pago, promociones sospechosas y alteración de cobros en puntos de venta.
El fraude ocurre cuando el
usuario escanea un código aparentemente legítimo, pero es enviado a
una página falsa para entregar datos bancarios, credenciales o realizar pagos a
cuentas distintas a las esperadas.
“México avanza hacia una
economía más digital, y eso es positivo. El problema aparece cuando
digitalizamos más rápido de lo que educamos. Entonces la eficiencia se
vuelve vulnerabilidad”, apuntó Herrejón.
El riesgo aparece en un
momento en el que México busca reducir la dependencia del efectivo.
Según la Encuesta Nacional de
Inclusión Financiera 2024, el uso de efectivo como medio de pago frecuente
disminuyó, mientras que las tarjetas y las transferencias electrónicas
aumentaron.
El propio Banco de México
impulsa herramientas como CoDi, que usa códigos QR y tecnología NFC
para facilitar transacciones sin efectivo entre comercios y consumidores,
y DiMo, que permite vincular un número celular a una cuenta para recibir
transferencias electrónicas.
Incluso Banxico prepara
reglas para homologar ambas herramientas, en un contexto en el que el llamado a
acelerar los pagos digitales alcanza a autoridades, bancos e incluso a la
presidenta de México, Claudia Sheinbaum, mientras el regulador ha instado a
modernizar el sistema financiero con “prudencia”.
“La seguridad digital ya
no es un asunto exclusivo de bancos o especialistas. También depende del
usuario común. La primera línea de defensa está en la pausa de tres segundos
antes de escanear”, afirmó Herrejón.
Entre las recomendaciones, la
Condusef apunta revisar visualmente el código, detectar si tiene pegatinas
sobrepuestas, verificar la fuente, usar aplicaciones confiables, confirmar
el enlace antes de pagar y monitorear cuentas.
“No basta con modernizar el cobro; hay que
protegerlo. La confianza digital no se improvisa”, señaló Herrejón, quien pidió
a comercios, plataformas e instituciones supervisar físicamente los puntos de
cobro y establecer canales claros de reporte.
“Cuando la gente teme al
fraude, reduce adopción financiera, vuelve al efectivo y encarece
transacciones. La seguridad digital también es política económica”, concluyó.