• Comondú es líder en producción de ostiones; entre 2018 y 2024 generaron 6 millones de toneladas de ostiones.
San José del Cabo, Baja
California Sur. En el marco del Festival del Ostión realizado en
colaboración por Veleros, Hotel el Ganzo y la Asociación Mexicana de
Ostricultores (AMEXO), especialistas y productores coincidieron en que la
ostricultura a pequeña escala se perfila como una actividad clave dentro de la
llamada economía azul, aunque aún enfrenta desafíos para consolidarse
plenamente en Baja California Sur (BCS).
Ivonne Pintor Montalvo, alumna
del cuarto semestre del doctorado en Ciencias Marinas de la Universidad
Autónoma de Baja California Sur, explicó que la economía azul abarca diversas
actividades vinculadas al mar, pero no todas pueden considerarse dentro de esta
categoría. Señaló que, en el caso de la ostricultura, su inclusión depende de
cumplir con criterios específicos como la sostenibilidad ambiental, la equidad
social, la cooperación comunitaria, el desarrollo económico y la incorporación
de innovación y tecnología.
Pintor Montalvo destacó que en
el norte del estado se registra un mayor avance en esta actividad,
particularmente en el municipio de Comondú, donde se ha logrado consolidar una
importante producción.
Durante el simposio realizado
en el festival, se subrayaron los beneficios ambientales del cultivo de ostión,
entre ellos su capacidad para absorber dióxido de carbono (CO₂), filtrar el
agua y contribuir a la recuperación de los ecosistemas marinos.
Actualmente, Comondú concentra
hasta el 70% de la producción artesanal de ostión en la entidad, posicionándose
como el principal productor en Baja California Sur, aunque existen otras
comunidades que también participan en esta actividad.
Por su parte, Alan Espinoza,
representante de la Asociación Mexicana de Ostricultores (AMEXO), resaltó el
impacto social y económico de esta práctica. Señaló que la ostricultura genera
empleo y riqueza, especialmente en comunidades rurales que han transitado de la
pesca tradicional al cultivo de ostión, lo que representa una oportunidad de
desarrollo para las zonas costeras.
En el marco del festival
realizado este fin de semana en la comunidad de La Playa, se estima que se
abrieron entre 15 y 16 mil ostiones. Las conchas recolectadas no fueron
desechadas, sino que serán reutilizadas en procesos como la nixtamalización, como
biofertilizantes o incluso en la fabricación de terrazo, un material de
construcción resistente, económico y versátil.
Sin embargo, uno de los
principales retos para el crecimiento del sector es la falta de semilla de
ostión en el estado. “Los productores necesitan de semilla para llevar a cabo
el proceso y en el estado no hay suficiente para abastecerse; falta innovación
y tecnología para promover su cultivo y lograr despegar la producción”,
advirtió la investigadora.
Especialistas coinciden en
que, aunque la ostricultura tiene el potencial de convertirse en un pilar de la
economía azul en Baja California Sur, será necesario fortalecer la inversión en
tecnología, investigación y desarrollo para garantizar su sostenibilidad y
expansión a largo plazo.