• Tres de los siete vehículos asegurados fueron robados el 25 de noviembre de 2024 mientras se encontraban en el depósito vehicular bajo resguardo de las autoridades.
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Estado de México. - La
Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dirigió la Recomendación
11/2026 a la Fiscalía del Estado de Jalisco (FEJ) y al Instituto Jalisciense de
Ciencias Forenses (IJCF) tras documentar múltiples deficiencias y omisiones en
el procesamiento de evidencias en el inmueble conocido como “Rancho
Izaguirre”, ubicado en el municipio de Teuchitlán. El documento no hace
recomendaciones a instituciones federales, como la Fiscalía General de la
República, pese al papel que jugaron en la organización del recorrido masivo
que realizaron medios en el predio.
Los hechos se remontan al 18
de septiembre de 2024, cuando elementos de la Guardia Nacional acudieron al
lugar tras un reporte de disparos. En el sitio, detuvieron a 10 personas
armadas y liberaron a tres víctimas privadas de su libertad, una de ellas ya
sin vida. La Guardia Nacional puso a los detenidos a disposición de la Fiscalía
local y solicitó el aseguramiento del inmueble para la búsqueda de indicios.
Sin embargo, la CNDH acreditó
que el personal de la fiscalía estatal falló en sus labores de preservación del
lugar y manejo de la cadena de custodia. A pesar de que en el lugar se
localizaron un lote óseo, armas de fuego, evidencias balísticas y siete
vehículos, las autoridades omitieron su procesamiento técnico integral,
dejándolos sin identificar, inventariar o registrar adecuadamente.
Según la
recomendación, tres de los siete vehículos asegurados fueron
robados el 25 de noviembre de 2024 mientras se encontraban en el depósito
vehicular bajo resguardo de las autoridades.
La contaminación de la escena
continuó meses después. La CNDH expuso que, debido a un indebido aseguramiento,
el 5 de marzo de 2025 personas ajenas ingresaron al lugar y encontraron nuevas
evidencias que las autoridades habían pasado por alto.
Días después, el 20 de marzo
de 2025, un agente del Ministerio Público estatal permitió el ingreso
masivo de personas al predio, perdiendo el control del área y provocando la
alteración definitiva del lugar y sus indicios.
La recomendación y el
comunicado de CNDH omitieron mencionar que fue Alejandro Gertz Manero, entonces
titular de la Fiscalía General de la República, quien organizó el recorrido
masivo en el predio. La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó los
testimonios de comunicadores afines al gobierno que participaron en el
recorrido para argumentar que no había un centro de exterminio de personas; en
la recomendación no se menciona a la Presidenta de México u otra autoridad de
su gabinete.
La recomendación apunta que
hubo un retraso en materia pericial, ya que el dictamen de genética de las
muestras biológicas de la víctima asesinada tomó alrededor de seis
meses en ser confrontado con el banco de datos de personas desaparecidas.
Además, la CNDH denunció que
el IJCF exhibió en su portal web oficial un catálogo con 1,842 indicios
fotográficos del caso sin controles adecuados, lo que vulneró la dignidad de
las posibles víctimas y de sus familiares.
Según la recomendación, las
personas titulares de la FEJ y del IJCF tienen un plazo de seis meses para
realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad y disculpa
pública.
Asimismo, ambas dependencias
deberán actualizar sus protocolos para el aseguramiento de escenas del crimen,
implementar ciclos de formación especializada en derechos humanos para su
personal y colaborar en los procedimientos administrativos que se iniciarán
contra los servidores públicos involucrados en estas graves omisiones.