• El proyecto propone un decreto para 'establecer las características' de tres piezas: una moneda de oro con valor nominal de 25 pesos, una de plata de 10 pesos y una bimetálica de 20 pesos.
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Estado de México. - La presidenta Claudia
Sheinbaum envió al Congreso una iniciativa para acuñar tres monedas
conmemorativas por el Mundial de Fútbol 2026, torneo que México albergará por
tercera ocasión, junto con Estados Unidos y Canadá.
El proyecto propone un decreto
para “establecer las características” de tres piezas: una moneda de oro con
valor nominal de 25 pesos, una de plata de 10 pesos y una bimetálica de 20
pesos, esta última con forma dodecagonal y elementos de seguridad, de acuerdo
con la documentación remitida al Legislativo.
La iniciativa plantea que las
dos monedas de metales preciosos tengan fines conmemorativos y numismáticos.
“Dicho interés no solo es de
carácter nacional sino mundial, lo que contribuye a generar un espacio para
continuar exponiendo la enorme riqueza cultural de nuestro país”, menciona el
Ejecutivo en su justificación, al considerar que las monedas funcionan como “un
vehículo de difusión cultural global y de reconocimiento del país”.
La moneda de oro sería
circular, de 23 milímetros de diámetro, con ley mínima de 0.999 y un contenido
de un cuarto de onza troy de oro puro.
La de plata tendría 40
milímetros de diámetro, ley mínima de 0.999 y contenido de una onza troy de
plata pura.
En ambos casos, el anverso
conservaría el escudo nacional en relieve, mientras que el reverso —con un
motivo alusivo al Mundial 2026— sería determinado por el Banco de México.
El documento también prevé que
el banco central publique la cotización correspondiente con base en el precio
internacional del metal fino, lo que definiría su valor en pesos para efectos
de canje.
La tercera pieza, de 20 pesos,
sería bimetálica: con parte central de aleación tipo alpaca plateada y un
anillo perimetral de bronce-aluminio.
Además de su forma
dodecagonal, incorporaría imagen latente y microtexto como elementos de
seguridad, y llevaría la marca de la Casa de Moneda de México.
En artículos transitorios, el
proyecto establece que el Banco de México contará con 90 días naturales, a
partir de la publicación del decreto, para definir los diseños de los reversos.
La acuñación podría iniciar 30
días después de que se determinen esos diseños, con posibilidad de ajustes
técnicos por parte de la Casa de Moneda sin alterar las características
esenciales aprobadas.
La Secretaría de Hacienda
emitió una opinión de impacto presupuestario en la que concluyó que la
iniciativa no generaría costos adicionales en sus programas, mientras que la
Casa de Moneda también señaló que no implicaría impacto presupuestario.