•Sarai Domínguez, acusó a la subdelegada de El Refugio de encubrir a los involucrados en la muerte de Saúl Castro.
La Paz, Baja California Sur.- Luego de que el 15 de enero del presente año se confirmara la muerte de Saúl Castro Pérez de 42 años de edad, a consecuencia de una golpiza propinada el pasado 25 de diciembre del 2025 en la delegación de El Pescadero, su hoy viuda Sarai Domínguez Pardini, informó mediante entrevista radiofónica del programa Panorama Informativo que está brindando un voto de confianza a las autoridades para que den con los responsables del asesinato de su esposo y se haga justicia.
Dijo estar agradecida de poder tener comunicación directa con el Procurador de la entidad Antonio López Rodríguez así como el Secretario General de Gobierno Saúl González Núñez quienes han estado brindando información del caso, sin embargo no dejó de precisar que este voto de confianza sería solo por un tiempo prudente, pues asegura que tienen toda la información a la mano para que el caso avance correctamente.
Esto, tras las manifestaciones, bloqueos y publicaciones donde se advertía complicidad dentro de las corporaciones para encubrir a los responsables del hecho, y donde la viuda acusó directamente a la subdelegada de El Refugio de estar dando apoyo a los nueve responsables de la muerte de su esposo, resguardándolos en una propiedad de la misma subdelegada, además de señalar acoso por parte de Alma Mireya Pérez, delegada de El Pescadero, lugar donde se registró la brutal golpiza, pues según Domínguez Pardini, esta última le hizo llamadas telefónicas para tratar de minimizar las acciones que realizaban amigos y familiares de Saúl, en la exigencia de justicia, pues según la delegada, le estaban afectando en su persona.
La muerte de Saúl Castro Pérez, despertó el enojo y la indignación de los pobladores, pues asegura la viuda que este lamentable hecho, fue la gota que derramó el vaso, ya que este grupo de personas relacionadas con la muerte de su esposo, siempre realizaban actos vandálicos, de provocación, sin que nadie pudiera poner orden en el lugar.