• La Cámara de Comercio de la Ciudad de México dijo que la detención de Nicolás Maduro y la instauración de una presidencia encargada introducen variables de riesgo.
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Estado de México. - Mexico ha vendido a
Venezuela más de 40 millones de dólares de maíz y alimentos de la canasta
básica.
“El maíz, junto con diversos
productos de la canasta básica, constituye el núcleo de nuestras ventas de
México a Venezuela, sumando casi 40 millones de dólares anuales”, revela José
Gerardo Tajonar Castro, vicepresidente de comercio exterior de la Cámara de
Comercio de la Ciudad de México (Canaco) CDMX.
Hay una capacidad exportadora
mexicana para cubrir vacíos críticos en el mercado venezolano, especialmente en
el segmento agroalimentario, dice a Forbes México.
La relación comercial
existente convierte al exportador mexicano en un actor fundamental para la
estabilidad del suministro en Venezuela, “una responsabilidad que trasciende la
coyuntura y se instala en la necesidad humanitaria y operativa más elemental”,
comenta.
La realidad comercial de
México y Estados Unidos no ignora el entorno de alta volatilidad que rodea la
actual transición política en Caracas, expresa el representante empresarial.
En 2024, las exportaciones de
México a Venezuela fueron de 195.39 millones de dólares, de acuerdo con la base
de datos COMTRADE de la Organización de las Naciones Unidas sobre comercio
internacional.
Las exportaciones mexicanas a
Venezuela en los primeros 10 meses de 2025 sumaron aproximadamente 205
millones, “prácticamente estable en comparación con 2024”.
En octubre de 2025, se
reportaron exportaciones hacia Venezuela principalmente de productos químicos y
preparaciones aglutinantes por 1.42 millones de dólares.
El flujo de mercancías entre
México y Venezuela ha demostrado ser una estructura mucho más resiliente que
los vaivenes diplomáticos, expresa José Gerardo Tajonar Castro.
“Nos encontramos ante una
relación de interdependencia técnica donde México ha sabido consolidar una
posición de proveedor estratégico, particularmente en sectores básicos”.
El expresidente de la
Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana
(ANIERM) destaca que la captura de Nicolás Maduro y la instauración de una
presidencia en Venezuela encargada introducen variables de riesgo que el
empresariado debe ponderar con extrema frialdad.
Hoy el reto inmediato para las
empresas mexicanas con intereses en Venezuela no es la demanda de sus
productos, —que sigue siendo constante y necesaria—, sino la reconfiguración de
los canales de pago y la certidumbre en la logística portuaria, recuerda.
“Con la gestión de activos
estratégicos bajo nuevas administraciones, es de esperarse una transición hacia
marcos financieros más transparentes y alineados con estándares
internacionales, lo que podría reducir el costo operativo de las transacciones
a mediano plazo”, comenta el importador y exportador.
Más allá de la venta de
alimentos mexicanos a Venezuela, también existen nichos de oportunidad en la
industria química y de suministros médicos que han mantenido una presencia
discreta, pero firme en los últimos años, considera.
Agrega que la posibilidad de
una reapertura económica más amplia, impulsada por la estabilización de los
ingresos petroleros venezolanos bajo un nuevo esquema de gobernanza, “abre una
ventana para que la maquinaria industrial y los servicios de consultoría
técnica de México recuperen terreno”.
El representante empresarial
comenta que la clave para el éxito comercial radica en la adaptación de los
contratos y en el fortalecimiento de las garantías bancarias frente a un marco
legal que, aunque todavía está en proceso de definición, apunta hacia una mayor
integración con las normativas globales.
El comercio entre México y
Venezuela debe entenderse como un puente de doble vía que, si bien enfrenta hoy
desafíos logísticos y financieros considerables, posee cimientos sólidos
basados en necesidades reales de mercado, enfatiza.
“La madurez de nuestra
relación comercial se pondrá a prueba en la capacidad de los exportadores para
navegar esta incertidumbre, transformando la crisis de transición en una
oportunidad para establecer vínculos comerciales más robustos, transparentes y estratégicos”,
concluye José Gerardo Tajonar Castro.