• La cooperativa ajustó su modelo productivo para cumplir requisitos de empaque, fileteo y manejo sanitario.
Emilio Avendaño
La Paz, Baja California Sur.- La
distribución de pescados y mariscos de la Sociedad Cooperativa Progreso ubicada
en La Bocana, Baja California Sur (BCS), antes enfocada en ventas locales
—comercialización de producto enhielado y enlatado— , dio un salto hacia los
mercados de autoservicio tras concretar negociaciones con la cadena Chedraui.
El ingreso no solo amplió su presencia
comercial, también modificó la manera en que procesan, empacan y ordenan su
producto para cumplir estándares que les permiten competir en anaqueles de
alcance nacional.
Al inicio de la comercialización, la
cooperativa fileteaba el 10% de su producción, pero al comercializar con
Chedraui, la necesidad de filetear escaló a un 30% de la producción.
Este aumento representó ajustes en
inventarios, maquinaria de congelación, control interno, especificaciones de
empaque al vacío y etiquetado con información nutricional para ofrecer
presentaciones visibles y diferenciadas frente a productos genéricos que suelen
venderse en bolsas sin etiquetado. La meta planteada para el 2027 es que el
100% del pescado procesado por la cooperativa cuente con valor agregado
mediante fileteo o un empaque al vacío.
El acceso a una cadena nacional exigió
sistematizar información, actualizar estudios nutricionales, estandarizar
presentaciones y, sobre todo, demostrar trazabilidad.
Sobre estos cambios y su impacto en la
cooperativa, Jesús Verdugo, presidente del consejo de administración de la
Sociedad Cooperativa Progreso, brinda estas respuestas para Causa Natura Media.
Esta entrevista ha sido editada para
su síntesis y claridad.
— ¿Cómo inició la cooperativa
su entrada al supermercado y qué requisitos tuvieron que cumplir para lograrlo?
Tenemos aproximadamente un año en
pláticas con supermercados y hace unos seis meses iniciamos la comercialización
con Chedraui. Una vez que cumplimos con todos los trámites entramos a piso con
productos congelados, básicamente filetes y pulpo.
Además de la firma de contratos y reportes administrativos, el requisito
central fue demostrar calidad y garantizar abasto pero esto no implicó cambios
sustanciales en operación, porque las buenas prácticas que hacíamos a bordo de
embarcaciones, pues lo hacemos para todos los productos, y porque la planta y
embarcaciones ya son avaladas por la Comisión Estatal para la Protección contra
Riesgos Sanitarios, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos
Sanitarios y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad
Agroalimentaria. Lo que Chedraui nos pidió, nosotros ya lo estábamos haciendo.
— ¿Qué ajustes implicó para la
cooperativa el nuevo tipo de empaque y cómo ha cambiado su volumen de proceso?
Los principales cambios se
concentraron en inventarios, etiquetas y presentaciones. Lo que no teníamos
eran inventarios en algunas presentaciones que ellos nos pidieron. Esto incluyó
estudios nutricionales en especies que no contaban con ellos y la adquisición
de equipo para mejorar estándares. Adquirimos un equipo más grande de empaque
al vacío y una máquina de congelación que nos congela en 45 minutos el filete
para dar una mejor calidad.
Ese proceso también modificó el volumen porque antes, solo el 10% de la
producción se fileteaba, ahora es alrededor del 30%. Por ejemplo si son 100
toneladas de producto fresco, 30 toneladas las fileteábamos. Y aunque no todo
ese volumen va directamente a supermercado, el modelo desarrollado para
Chedraui nos está ayudando para replicarlo con otros clientes.
— ¿En qué mercados
comercializa actualmente?
Exportamos langosta viva a China y
filete de corvina y lenguado a Estados Unidos. Pero el mercado nacional demanda
volúmenes importantes y los precios no cambian mucho respecto a Estados Unidos.
Tenemos distribuidores en Mexicali, Chihuahua, Cancún, Ciudad de México,
Guadalajara, Querétaro y estamos por entrar a Los Mochis. Entramos con un
producto y luego enviamos muestras de otros para que los conozcan.
— ¿Qué certificaciones tienen
actualmente y qué papel han jugado estas para abrir mercado?
En Proyecto de Mejora Pesquera (FIP,
por sus siglas en inglés) trabajamos verdillo, blanco y pulpo. En langosta
tuvimos MSC -certificación internacional que evalúa la sostenibilidad- y
estamos en un proceso de revisión. Además, colaboramos con la asociación civil
SmartFish en trazabilidad para que cualquier cliente pueda rastrear desde qué
lancha se capturó el producto hasta cómo llegó a su mesa. Estas certificaciones
nos dieron la primera entrada a Chedraui y, a partir de ahí, la cadena aceptó
algunos otros productos que no están en FIP, como lenguado o jurel, por la
confianza en nuestro manejo.
— ¿Considera que estos cambios
aportan algo a la pesca regional?
Sí, lo que pide Chedraui garantiza
calidad para el consumidor y ayuda a combatir la pesca ilegal o el manejo
inadecuado. No se necesitan grandes instalaciones: un techo y hielo pueden
garantizar buenas prácticas si se trabaja correctamente. La trazabilidad y los
requisitos sanitarios permiten elevar el consumo de pescados y mariscos y
generar mercados diferenciados que reconocen la calidad.
— Finalmente, ¿qué representa
para la cooperativa haber ingresado al mercado de supermercados?
Para nosotros significa un incremento
importante en volúmenes de proceso y una oportunidad para profesionalizar aún
más la presentación del producto. Hemos triplicado la producción de filete y
queremos llegar al 100%. También es una forma de posicionar la marca y asegurar
que el consumidor tenga acceso a productos de muy buena calidad que ofrece Baja
California Sur, hechos con buen manejo desde la captura.
* Este artículo fue publicado originalmente en Causa
Natura Media.