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Hoy es viernes, 21 de junio de 2024

Bosco Sodi se apodera de la Bienal de Venecia con una reflexión sobre la hermandad

• El artista mexicano toma el palacio Vendramin Grimani para su instalación What goes around, comes around, creada especialmente para la 59 Bienal de Venecia

Bosco Sodi se apodera de la Bienal de Venecia con una reflexión sobre la hermandad

Bosco Sodi (Ciudad de México, 1970) se apropia del palacio Vendramin Grimani, en Venecia, Italia. Con una treintena de pinturas en gran formato y 195 esferas de barro, el artista plástico dialoga con las obras, la decoración e inmobiliario del antiguo recinto para referir cómo el mundo se sostiene de intercambios monetarios o estéticos y Venecia hace de epicentro.

La intervención titulada What goes around, comes around es un proyecto expositivo producido ex profeso para el Palacio en el marco de la 59 Bienal de Arte de Venecia que inicia el próximo 23 de abril. La muestra, curada por Daniela Ferreti y Dakin Hart, también podrá recorrerse de manera virtual en el sitio web del palacio.

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En entrevista, Sodi detalla que busca entablar una conversación entre sus obras y el espacio para evocar cómo las sociedades, sin importar su latitud, están conectadas desde la antigüedad y las guerras tienen poco sentido, pues “todos dependemos de todos y sólo estamos en este mundo de paso”, advierte en entrevista con El Sol de México.

“La intención es hablar un poco de Venecia como ciudad de comercio, de intercambio de materias primas y bienes, y lo hicimos al tomar el palacio con mi obra como si yo viviera aquí y empezara a usarlo como estudio, como taller y poner obra en diferentes espacios, como si fuera mi casa. Entonces verán unos cuadros antiguos del palacio y al mismo tiempo obras y pinturas mías actuales, incluso algunas hechas in situ y así se va formando una reflexión de ese intercambio que tenemos en el mundo”, detalló desde su área de trabajo en Italia.

Así las pinturas monumentales de superficies rugosas, colores intensos y materias primas contrastarán con los salones neoclásicos del palacio Vendramin Grimani, un espacio que data del siglo XVIII y ahora alberga a la Fundación Golden Tree.

El artista, quien ha expuesto en México, Bélgica, Chile, Japón, Estados Unidos, Italia, Reino Unido, y Alemania, por mencionar algunos países, llevó materia prima de México para trabajar en sus cuadros de gran formato y monocromáticos. Aserrín, fibras de yute, barro, resina y tinte natural son algunos elementos que contienen sus pinturas como un registro del tiempo y espacio.

Sodi afirma que con estos materiales consigue que sus obras hablen del presente, pero a la vez se conectan con el pasado. Con la historia del entorno donde se desenvuelven. “A mí como artista sí me impacta mucho el espacio y el ambiente del lugar donde trabajo y en este caso ha sido muy notorio que los materiales reaccionan diferente por la humedad y el tipo de agua de Venecia, y resultan obras muy distintas”, refirió.

Uno de los materiales que ahora experimenta es la grana cochinilla originaria de Oaxaca. La intensidad del rojo obtenido del pequeño insecto se altera según la salinidad del agua, y la obra que presentará en Venecia es de textura, consistencia y tonalidad distinta a sus ya conocidas pinturas en rojo.

“El rojo es un color con el que siempre ha estado muy identificado y en Venecia la pintura clásica tiene mucho que ver con el rojo, entonces hago esas referencias con mi obra”, apuntó quien también ha intervenido el Museo Nacional de Arte y el Museo Anahuacalli Diego Rivera, en la Ciudad de México; actualmente sus esculturas se exhiben en el Museo de Arte de Dallas, Texas.

Tras los dos años de la pandemia y, sobre todo, con la guerra en Rusia y Ucrania, Sodi está convencido de que el arte es una herramienta que ayuda a entender el mundo y reconectar con los otros.

“El arte nos da herramientas para lograr esa cercanía y entender que las guerras no son necesarias, pero la solidaridad sí lo es”, concluyó.