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Hoy es miercoles, 21 de octubre de 2020

Pablo Neruda, el poeta que amó a los perros

• Existe constancia de que le acompañaron en casi todos los lugares donde residió. Algunos de los más famosos fueron dos perros mestizos de su querido México: Calbuco y Cutaca

Pablo Neruda, el poeta que amó a los perros

CIUDAD DE MÉXICO. 

Pablo Neruda fue generoso y abierto con los jóvenes, retrató del mundo sus mejores pinceladas, y quiso por encima de todo al género humano; pero su corazón también fue ocupado por sus perros, a quienes escribió su amor. 

Nació el 12 de julio de 1904 bajo el nombre de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, aunque a lo largo de su carrera utilizaría el seudónimo que le dio la fama internacional: Pablo Neruda.

Nació en Parral, Chile, y a los dos años de edad se trasladó con su familia a la ciudad de Temuco, donde entró al Liceo de Hombres y comenzó a interesarse por la poesía.

En 1917 publicó su primer artículo en el diario La Mañana de Temuco y en 1921 comenzó a utilizar el seudónimo de Pablo Neruda.

Sería hasta 1924 cuando publicaría una de sus obras más famosas ‘Veinte poemas de amor y una canción desesperada’, donde expresaba un profundo dolor por la pérdida de una mujer.

Para que tú me oigas 
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Independientemente de su trabajo literario fue un activista político que apoyo la causa republicana en España y Francia, fue senador en 1943, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia –aunque dimitió en favor de Salvador Allende-, cónsul honorario y embajador de Francia.

En 1949 huyó a París donde se exilió debido a la persecución que sufrió por el artículo 'La crisis democrática de Chile es una advertencia dramática para nuestro continente', regresó a Chile en 1952.

En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura, aunque no fue el único reconocimiento internacional que le otorgaron: en 1962 lo nombraron académico de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile,  en 1965 la Universidad de Oxford le entregó el título de doctor honoris causa, en 1969 fue nombrado miembro honorario de la Academia Chilena de la Lengua y en 1972 recibió el Premio Stalin de la Paz (que después se llamaría Premio Lenin de la Paz entre los pueblos).

El poeta escribió alrededor de 45 libros y es considerado uno de los más grandes poetas del siglo XX. Su estilo pasó por la corriente del modernismo, la vanguardia, el surrealismo hasta llegar al realismo socialista. 

Murió en 1973 por cáncer de próstata, aunque en 2013 sus restos fueron exhumados por el juicio de presunto homicidio, aunque hasta el momento las investigaciones no han culminado.

Pero así como perdura su poesía lo hace su amor por los animales. 

El Mundo publicó el amor de Neruda por los perros. 

"Y es que Pablo amaba a las mujeres y sus amigos tanto como a sus compañeros preferidos: los perros. 

"Neruda convivió con muchos perros y gatos a lo largo de su vida. Tenemos constancia de que le acompañaron en casi todos los lugares donde residió. Algunos de los más famosos fueron dos perros mestizos de su querido México: Calbuco y Cutaca.

"Precisamente, en su finca de Michoacán, escribió un poema, tras la muerte de uno de ellos al que enterró el mismo, titulado " Un perro ha muerto", en el cual confesaba que los ojos de su perro eras más puros que los suyos. No hay frase más cierta para describir lo que se siente cuando perro y humano se miran fijamente.

"...A Neruda no le gustaban las correas y era feliz viéndolos sueltos, libres, sin artilugios humanos diseñados para su control. Esa libertad era consecuencia de un deseo íntimo de Neruda: "(...) que todo el mundo siga entrando sin llamar a las puertas de mi casa, sin anunciarse. Como la primavera". Tal era su afán de libertad, que cuentan que se enfadó mucho el día que le obligaron a cercar la finca que poseía en Isla Negra. 

Quizás para que la primavera entrara también en el corazón de su gran amigo Rafael Alberti, roto y deprimido ante las matanzas de la Guerra Civil, Neruda le regaló una perrita llamada Niebla. La conexión y las emociones que provocaba en el poeta su relación con la perrita debieron ser tiernas, y le proporcionaron optimismo y cierta felicidad en medio de aquel horror: "Me acompañó como el mejor soldado, pasando hambre y las mismas penalidades". Más adelante, Alberti le dedicó un poema que termina así:

"(...) Niebla, mi camarada, 

aunque tú no lo sabes, nos queda todavía, 

en medio de esta heroica pena bombardeada, 

la fe, que es alegría, alegría, alegría."

"Hubo más seres peludos que invadieron el alma y corazón de Neruda, como el perro Nyon. El día que se casó con Maite Urrutia, en una playa en la Isla de Capri, antes de poner el anillo en su dedo, pidió permiso a la luna. No fue invitado nadie, excepto su querido Nyon. Según cuenta otro de sus poema, cuando Pablo y Maite bailaban felices, borrachos en la madrugada, Nyon saltaba también y quería ser parte de aquella alegría nocturna, enredándose entre sus pies. 

"La última mirada que Neruda intercambió con un perro ocurrió en septiembre de 1973, en su casa de Isla Negra (Chile), cuando a punto de morir fue transportado en camilla hacia la ambulancia. Moribundo, Chu Tuh un perro chow chow al que adoraba, se acercó mirándole y lamió su mano por última vez. 

"Quizá algún estudioso sepa cómo le hubiera gustado a Neruda ser recordado. Mientras tanto, yo prefiero pensar algo que expresó en el libro "Confieso que he vivido":

"Así me gustaría quedarme siempre, frente al fuego, junto al mar, entre dos perros, leyendo los libros que harto trabajo me costó reunirlos, fumando mis pipas."

En su libro Cartas de amor para Matilde Urrutia, Neruda, según publicá la Fundación Pablo Neruda: "Algunas carecen de interés, porque son simples indicaciones para precisar citas. Recurre en ocasiones al humor, en contadas ocasiones a lenguas extranjeras. Tal vez en la página 70 la frase ilegible, según el transcriptor, «S’embrasse e (ilegible)» podría ser «J’embrasse Maman». No olvidemos la pasión de ambos por los perros que, en ocasiones, les acompañarán en sus largos viajes".