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Revelan nepotismo dentro del INBA; detectan rediseño institucional fallido

martes 05 noviembre 2019 | Por: Redacción | Cultura Revelan nepotismo dentro del INBA; detectan rediseño institucional fallido

• Una funcionaria cultural denunció presiones para contratar a la hija de Francisco José Albarrán, líder del Sinitinbal

CIUDAD DE MÉXICO.

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), encabezado por Lucina Jiménez, ha aceptado presiones sindicales, como la negociación de plazas de base, pese a que desde enero pasado la funcionaria prometió rediseñar la estructura del Instituto y analizar las contrataciones, salarios, licitaciones y plazas.

 

El hecho es revelado por documentos oficiales,  en donde se exhibe la colaboración entre funcionarios del INBA y el Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores (Sinitinbal), fracción sindical que en mayo pasado colocó una manta, en la fachada del Palacio de Bellas Artes, utilizada supuestamente para chantajear a las autoridades federales y que fue calificada como “la manta más cara del mundo”.

 

Los documentos involucran al secretario general del Sinitinbal, Francisco José Albarrán Villanueva, y a las áreas administrativas de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), así como a la subdirectora general de Bellas Artes, Laura Elena Ramírez Rasgado; al subdirector general de administración, Pedro Fuentes Burgos, con el conocimiento de Carlos Miguel Prieto y de Lucina Jiménez.

La trama inició en octubre de 2018, cuando Fernando Gutiérrez Frausto renunció a la plaza que ocupaba como asistente especializado en la OSN.

Semanas después, y siguiendo el procedimiento oficial, la jefa de personal, María del Carmen Juárez Ramírez, preparó la documentación de dos candidatos naturales para ocupar la vacante, ante la Comisión Mixta de Escalafón.

Sin embargo, el 31 de enero de 2019 recibió en su oficina, ubicada en el teatro Regina, la visita de Francisco José Albarrán Villanueva, secretario general del Sinitinbal, para informarle que dicha plaza sería ocupada por su hija, Itzel Albarrán Hernández, debido a “un adeudo con el Sinitinbal”.

Así consta en el escrito que Juárez Ramírez remitió a Claudia Hinojosa, directora ejecutiva de la OSN, fechado el 5 de febrero de 2019.

 

“Francisco Albarrán (dijo que) se tiene establecido un acuerdo con esa dirección ejecutiva a su cargo y la citada de Asuntos Laborales para que dicha plaza sea ocupada por Itzel Albarrán Hernández, hija del secretario general del Sinitinbal, como así mismo me fue enterado por usted mediante correo electrónico”, escribió.

Dicho correo electrónico fue remitido por Claudia Hinojosa, quien informó a Juárez y al director de la OSN, Carlos Miguel Prieto, que “lo que procede es hacer la propuesta de Itzel Albarrán, señalando que se otorga en virtud de existir un adeudo con esa representación sindical”. Sin embargo, no aclaró en qué consiste dicho adeudo.

Pese a la instrucción, Carmen Juárez argumentó que la plaza “corresponde en estricto sentido a la OSN, dado que es un recurso que considero imprescindible para la atención de las cargas significativas de trabajo que en ella se atienden, sin dejar de considerar que la dirección de la orquesta a su cargo brinda servicio al grupo artístico con mayor número de integrantes en este Instituto y que cuenta con la menor cantidad de personal de apoyo no docente para la atención de sus necesidades sustantivas”.

Y añadió: “expreso mi interés institucional y la importancia de que la dirección de la OSN ejerza dicho recurso para la atención de las necesidades reales del servicio, apoyando al personal que ya labora con nosotros y del que tenemos conocimiento de sus capacidades, como Sergio Márquez Salazar y Laura Lucero Hernández, no así para la atención de otros intereses ajenos al Instituto”.

Y concluyó con una reflexión: “En mi carácter de jefa de Personal, le externo mi preocupación de evitar las malas prácticas que se han venido heredando de administraciones anteriores en este Instituto, como heredar plazas y utilizarlas para fines personales. Como servidores públicos, tenemos la responsabilidad de prevenir conflictos de interés que afecten la operación de este centro de trabajo que se encuentra a su cargo”.

El documento fue enviado a Hinojosa, a la subdirectora general de Bellas Artes, Laura Elena Ramírez Rasgado; a Carlos Miguel Prieto, y al titular de la SGBA, Gabriel Ruiz, con número de oficio OSN/DP/0154/2019.

Las respuestas no tardaron en llegar.

Primero fue Claudia Hinojosa, quien a través de un escrito modificó parcialmente su respuesta y aseguró que “para estos casos existe una Comisión Mixta de Escalafón en donde se determina la ocupación de la vacante de plazas, de acuerdo con la normatividad vigente y el consenso entre la representación sindical correspondiente y los integrantes de dicha comisión”.

Ramírez Rasgado también respondió con un escrito fechado el 26 de febrero, dirigido a titulares y administradores del INBA, en donde informó que “a partir del 18 de febrero de 2019, todas las propuestas para ocupar plazas (de base) a pie de rama que correspondan a este Instituto, serán designadas por la Subdirección General de Administración (SGA)”, que dirige Pedro Fuentes Burgos.

El propio Fuentes Burgos respondió, con copia a la directora del INBA, que “por instrucciones superiores” y con fundamento en el artículo 62 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, se dispone que las plazas que se generen, una vez corridos los escalafones respectivos, serán cubiertas en un 50 por ciento libremente por las autoridades del Instituto, mientras que el porcentaje restante “por los candidatos que proponga el Sindicato”.

Y confirmó que su área determinará la designación de las propuestas para ocupar dichas plazas, “sin menoscabo al cumplimiento de los acuerdos celebrados entre el INBA y las diversas representaciones sindicales, respecto de las plazas vacantes por jubilación y defunción”, aunque no aclaró cómo resolvió este caso.

Según el artículo 62 de la Ley Federal de los Trabajadores al servicio del Estado, indica que “las plazas de última categoría de nueva creación o las disponibles en cada grupo, una vez corridos los escalafones respectivos con motivo de las vacantes que ocurrieren, y previo estudio realizado por el titular de la dependencia, tomando en cuenta la opinión del sindicato, que justifique su ocupación, serán cubiertas en un 50% libremente por los titulares y el restante 50% por los candidatos que proponga el Sindicato”.

Este diario buscó ayer a Lucina Jiménez, titular del INBA, para preguntarle sobre el tipo de análisis que realizan en casos como éste y cómo distribuyen las plazas entre sindicatos, dado que el Instituto mantiene un registro con cerca de 12 fracciones sindicales, además de cuestionarle si mantener este tipo de prácticas forman parte de su rediseño institucional. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no ofreció información.