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Hoy es sábado, 19 de septiembre de 2020

La 100 Meilen Berlín significó un gran reto emocional: Nahila Hernández

Pese a las múltiples lesiones que actualmente aquejan su cuerpo, la ultramaratonista mexicana Nahila Hernández acaba de lograr una hazaña más

La 100 Meilen Berlín significó un gran reto emocional: Nahila Hernández



Ciudad de México. - Pese a las múltiples lesiones que actualmente aquejan su cuerpo, las cuales incluso la obligarán a hacer una pausa en su carrera deportiva, la ultramaratonista mexicana Nahila Hernández acaba de lograr una hazaña más: convertirse en la primera mujer latinoamericana en concluir la emblemática carrera 100 Meilen Berlín, la cual se efectuó el pasado 17 de septiembre y que consiste en correr 162 kilómetros alrededor de lo que antes era el antiguo Muro de Berlín.

En la reciente versión de la competencia, que se realiza desde 2011 con el fin de conmemorar a las cerca de 138 personas que fallecieron en su intento por traspasar el llamado muro de la vergüenza que separó a Alemania entre los años 1961 y 1989, Nahila quedó ubicada en el lugar 11 de su categoría, con tiempo de 25 horas, 24 minutos y 16 segundos.

Consciente de que no fue su mejor cronometraje en una carrera de cien millas, la atleta mexicana, de origen cubano, explicó en entrevista telefónica desde Santiago de Chile que en esta ocasión, más allá de buscar un logro deportivo, quiso participar por el reto emocional que implica el recorrido.

“Después de tantos años haciendo carreras solamente por el desafío deportivo, siento que vale más la pena asociar las competencias a causas sociales o a temas que me signifiquen algo. Este es un acto muy emblemático y muy fuerte en el aspecto emocional. A medida que vas avanzando, hay posters naranjas donde están las fotos de las personas que murieron intentando cruzar el Muro, y además están adornados con flores frescas, lo cual demuestra que está muy vigente el asunto en Alemania.

Para mí como deportista, y más allá del desafío de correr 162 kilómetros, fue muy duro, porque además de hacer el trayecto por terreno pavimentado, con calor húmedo y con las dificultades que implica el no haber un cierre de ruta para los corredores, te enfrentas a toda la connotación emotiva que conlleva hacerlo en un lugar con la historia que tiene el Muro de Berlín. Pero esta vez en realidad no iba con alguna expectativa de tiempo, fue para darme un gusto personal, comentó.

La ultradistancista relató que el momento más emotivo de la competencia, que cada año se dedica a una víctima del Muro en especial y que en esta ocasión contó con casi 600 competidores, fue cerca del kilómetro 55, cuando pasó por donde está ubicada la cruz de Dieter Wohlfahrt, joven que fue recordado en esta versión de la carrera.

“Encontrarme con su cruz fue algo muy impactante, ésta se ubicaba en el kilómetro 55 y no sé por qué yo pensé que se encontraba como en el 80, cuando revisé la ruta me pareció ver que estaba como a la mitad del camino, y me tomó totalmente por sorpresa.

“Yo venía súper bien, con muy buen ritmo y de pronto veo su foto, la cruz, muchísimas flores y un pizarrón de corcho donde podíamos dejarle un mensaje, yo me detuve un rato, pero cada competidor puede hacer un homenaje a su manera. Me costó mucho recuperarme de ese momento, me tardé como tres kilómetros en retomar el paso, fue muy fuerte, y lo mismo me ocurría cada vez que pasaba por esos posters.  

Muchos eran muy jóvenes, es difícil emocionalmente ir viendo eso mientras uno tiene la libertad, hoy en pleno siglo XXI, de recorrer y cruzar de un lado a otro sin mayor problema, mencionó.

Esta nueva hazaña en la carrera de Nahila fue lograda a pesar de que actualmente tiene diagnosticada inestabilidad lumbopélvica, lo cual significa que tiene diferentes lesiones bastante serias en la zona lumbar y en la pelvis.

“Tengo rotos ambos lambrus de la cadera, así como ambos isquiotibiales y los abductores, en resumen… tengo un desastre, son muchas lesiones acumuladas por sobrecarga que si bien tienen solución, no será rápida. Me generan mucho dolor físico y obviamente no me permiten correr ni a la mitad de lo que normalmente podría hacerlo”, indicó.

No obstante, la atleta aseguró se siente satisfecha por haber culminado un reto más dentro de su exitosa carrera deportiva, la cual, aclaró, está lejos de terminarse, pues sólo se tomará una pequeña pausa para recuperarse.

“En realidad fue muy difícil para mí terminar esta carrera porque sentí mucho dolor desde el principio. Deportivamente no la disfruté, pero sí lo hice en el aspecto emocional. Lo tomé como un sacrificio, porque realmente la pasé muy mal durante el recorrido y fue empeorando conforme pasaba el tiempo. Corrí relativamente bien hasta el kilómetro 100, pero los últimos 60 fueron toda una pesadilla

Sabía que estaba lesionada, incluso que existía la posibilidad de no terminar, pero dentro de mí confiaba en que, con muchas dificultades, sí iba a poder concluir y así fue; se cumplió otro sueño, concluyó.