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Hoy es sábado, 19 de septiembre de 2020

Interpol, de fiesta en México

La banda neoyorquina celebró el 15 aniversario del disco 'Turn on the Bright Lights' con dos 'shows' en el Pepsi Center WTC

Interpol, de fiesta en México

CIUDAD DE MÉXICO.

De pronto, el miércoles por la noche, sonó Obstacle 1. La voz de Paul Banks, el pilar de Interpol, lo hacía más eviden­te, se escuchaba por todos los rincones del Pepsi Center WTC.

El tiempo frenó su andar por unos minutos y volvió a inicios de milenio, cuando la música dio su último paso im­portante para después abusar del sintetizador. NYC, PDA, Say Hello to the Angels...los neoyorquinos estaban rin­diendo tributo a su debut Turn on the Bright Lights, que ya llegó a los 15 años y, sin duda, merecía una gira para recor­dar su valor.

Era notoria la ausencia de Carlos D, el bajista quien, jun­to a Banks y Daniel Kessler, levantó el grupo hace dos dé­cadas. No importaba que ya tuviera siete años fuera de la alineación, los fans siguen fi­jándose que no está en el bajo y los teclados, y ayer no fue la excepción.

Pero la nostalgia puede más que cualquier elemen­to faltante, era evidente que tanto treintañero estaba más emocionado por el paso de Obstacle 2 y la infaltable Ste­lla Was a Diver an She Was Always Down.

Como siempre, Banks re­currió a la simpatía con su fluido español, que aprendió al vivir parte de su adolescen­cia en la Ciudad de México. No sorprende que tanto ingenio nacional esté impreso en su música, su creatividad, que le ha alcanzado hasta para crear el híbrido Banks and Steelz.

“Gracias por recibirnos así en nuestro segundo hogar”, arrancó, “como sabemos, son tiempos difíciles para uste­des, queremos agradecerles que hayan venido a vernos”, agregó y, sabiamente, eva­dió hablar de más sobre los estragos del sismo, que qui­zá hubiera resultado ya muy oportunista.

La atmósfera carmesí re­creó la portada del disco cele­brado, de repente los estrobos enloquecían y rompían con la armonía de Leif Erikson y el tan querido lado b, Specia­list, que no suelen tocar muy a menudo. Así fue como con­cluyó el tributo, pero obvia­mente los boletos no incluían solamente un set así de fugaz.

Pronto volvieron con Not Even Jail Slow Hands, del disco Antics, otra joya inva­luable de la carrera de Inter­pol, que, a propósito, en 2019 se convierte en quinceañero y puede que el grupo lo festeje como se merece.

La segunda parte fue un re­galo extra del grupo, tocando sencillos del resto de sus ma­teriales y rolas bien ubicadas como Lights, All the Rage Back Home The Heinrich Maneu­ver Evil, la rola que cerró el show a las 23:00 horas.