Michelle Valdez

Así vieron los aztecas el Templo Mayor

21/11/2016 07:47 Por: Independencia Así vieron los aztecas el Templo Mayor

El nuevo vestíbulo requerirá de medio año más de obra. El área fue cerrada a la circulación desde 2010 CIUDAD DE MÉXICO. La eterna construcción del nuevo vestíbulo del Museo del Templo Mayor aún requerirá de me

  • El nuevo vestíbulo requerirá de medio año más de obra. El área fue cerrada a la circulación desde 2010
CIUDAD DE MÉXICO.

La eterna construcción del nuevo vestíbulo del Museo del Templo Mayor aún requerirá de medio año más. El área, cerrada a la circulación desde 2010 y desde donde ahora se podrán apreciar los vestigios arqueológicos de la antigua Tenochtitlan tal como la vieron los aztecas, se encuentra al 95% de avance, pero todavía requerirá “algunos meses, unos seis”, aseguró Enrique Ortiz Lanz, coordinador de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

“Sólo falta cerrar espacios, acabar ciertos techos, delimitadores, acabados. Ya está la museografía, está todo listo para instalarse en el momento en que se abra, pero estamos condicionados, no queremos atropellar los vestigios”, dice el funcionario, quien achaca el retraso de la obra a los constantes descubrimientos arqueológicos que se realizaron en la superficie de 50 por 24 metros de longitud y que forman parte de la Plaza Gamio, en el costado oriente de la Catedral Metropolitana. El concepto que en su momento planteó el arquitecto Francisco Serrano para el lugar y que consistía en jugar con la idea de bajar al inframundo (Excélsior20/10/2010), ha cambiado. Entonces, el vestíbulo incluía el predio de las Ajaracas donde el 2 de octubre de 2006 se encontró el monolito de Tlaltecuhtli. Ahora, explica Ortiz Lanz, “lo que estamos haciendo es retornar al nivel original; queremos que los visitantes observen los vestigios de la zona arqueológica de la altura desde la cual la vieron los mexicas, el inframundo sería otro concepto mucho más profundo”. Con ayuda de los descubrimientos del último lustro, se busca recrear la visión original que tuvo el Templo Mayor para los aztecas. “No será la vista a la que estábamos acostumbrados a través de plataformas elevadas altas que daban otra perspectiva”. El área que ha permanecido cerrada a la circulación y que en su momento provocó indignación de los comerciantes de la zona, fue excavada seis metros de profundidad para servir de vestíbulo: ahí se podrá acceder a taquillas, servicios y a una pequeña sala introductoria de lo que fue el principal centro ceremonial mexica. El elevador que planteaba el proyecto de Serrano para descender fue sustituido por una plataforma “muy discreta”, que servirá para el ingreso de las personas con discapacidad; el resto podrá hacerlo a través de una rampa. Una vez dentro “se recibirá con la maqueta que estaba en Sala 1 para que la gente pueda darse cuenta del tamaño del edificio, se expondrán un par de hallazgos hechos en el lugar y se hará una breve introducción de quiénes eran los mexicas, con textos, fechas”, adelanta la directora del museo, Patricia Ledesma. La directora afirma que para los visitantes ha sido difícil dimensionar las condiciones que tuvo el Templo Mayor. Desde su descubrimiento en 1978, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma decidió no reconstruir los edificios y sólo dejar las ruinas. “La idea de este nuevo vestíbulo es facilitarle a la gente esa visión. La visita se hace hoy por un costado y a la gente le cuesta trabajo ubicarse geográficamente, ahora será más fácil”, agrega. Ubicar a los visitantes al mismo nivel que debió tener la plaza del Templo Mayor en la época de contacto con los españoles no ha sido sencillo. Antes los arqueólogos debieron explorar minuciosamente la zona e ir despejándola de los hallazgos que encontraban. La idea es que muchos de ellos se integren a la museografía del vestíbulo, no sólo a través de vitrinas, sino in situ. El área en la que los visitantes ya no podrán circular ya ha sido delimitada con pequeñas barreras de cristal que, si bien buscan evitar el acceso, permitirán ampliar la vista de la zona.
Árbol sagrado
Ahí, explica Raúl Barrera, director del Programa de Arqueología Urbana (PAU), encargado de realizar las exploraciones, será colocado el vestigio de un árbol sagrado de encino que los aztecas debieron traer de las zonas altas del Valle de México; junto a él, la vista podrá abarcar la estructura conocida como cuauhxicalco, un edificio circular adornado con serpientes de piedra donde los antiguos mexicas celebraban ceremonias relacionadas con el fuego y a su alrededor se verán las 26 lajas de piedra esculpidas por los aztecas para formar parte del suelo de la plaza. Otros hallazgos que han sido identificados en la zona y que podrán formar parte de la exhibición temporal introductoria serán los cientos de objetos ubicados: la ofrenda 157, asociada al cuauhxicalco y compuesta por 300 mandíbulas humanas y algunos fragmentos de cráneo; una piedra de sacrificios que fue colocada de manera simbólica en la base de la estructura y bajo la cual se pusieron cinco cráneos humanos alineados de norte a sur, pero con orientación hacia el poniente. El subsuelo también reveló los restos de “una anciana de 70 años, la encontramos boca abajo extendida, no estamos seguros de cómo fue su muerte, pero tiene un golpe en el cráneo y fue colocada con todo un tratamiento mortuorio de huesos largos que fueron acomodados”. En la parte superior del vestíbulo serán colocadas tres maquetas de bronce para dar una idea de cómo fue la zona: la primera sobre la ciudad de Tenochtitlan; una más del Valle de México y otra del propio Templo Mayor. A través de esa área también se podrá llegar a la calle de Justo Sierra como sucedía hace muchos años. De acuerdo con Enrique Ortiz Lanz “es cuestión de semanas” para que el tramo de la calle de Argentina también sea reabierto al público.