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Lanzar huevos en Halloween me dejó ciega a los 17 años

viernes 30 octubre 2015 | Por: Pamela Padilla Soto | Los Cabos Lanzar huevos en Halloween me dejó ciega a los 17 años

• Valentina García recuerda cómo hace 9 años, mientras circulaba en su auto con la ventana abierta, recibió un huevazo en el ojo y es desde entonces, que perdió la vista Pamela Padilla Soto San José del Cabo,

Lanzar huevos en Halloween me dejó ciega a los 17 años • Valentina García recuerda cómo hace 9 años, mientras circulaba en su auto con la ventana abierta, recibió un huevazo en el ojo y es desde entonces, que perdió la vista Pamela Padilla Soto San José del Cabo, Baja California Sur.- “Desde el momento en que me dieron el huevazo en el ojo nunca más volví a ver, perdí la vista por completo”, compartió con El Independiente Valentina García.

Lanzar huevos en Halloween me dejó ciega

Relató que fue durante los días de festejos de Halloween y Día de Muertos que junto con un amigo iba circulando en su auto y con las ventanas abiertas por la carretera Transpeninsular y a la altura del Edificio Pedrín, en San José del Cabo, de pronto sintió un dolor muy fuerte en el rostro y vio todo blanco, seguido de dolor. Narró cómo tras gritar y darse cuenta que había recibido un huevazo, pues el auto estaba lleno de cáscara por todos lados, se estacionaron y al momento de abrirse el ojo para vérselo al espejo, este estaba completamente negro, inundado de sangre. “Me entró la desesperación y mi amigo se quiso bajar a golpear a quienes lo hicieron, pero yo agradezco que me hayan dado a mí porque de otra forma, si le hubiera pegado a mi amigo nos matamos, hubiéramos chocado”, aseguró. Narró cómo debido a su condición de turista y por no contar con cobertura médica, en el Seguro Social se negaban a darle atención y tras armar un escándalo le pusieron una inyección y la mandaron a su casa, sin embargo, al siguiente día al despertar, la joven de entonces 17 años, notó que estaba más hinchado, así que corrió al especialista. Cuando llegó al oftalmólogo y tras revisarla, sin darle un diagnóstico, tan sólo le dijo que era necesario extirpar el ojo lo antes posible, “ahí dije cómo es posible que de un momento a otro, después de tener una vista muy buena, me vayan a extirpar mi ojo, me entró el pánico y busqué una segunda opinión”. El segundo oftalmólogo si bien hizo todo lo que estaba en sus manos para ayudarla y le redujo un poco el dolor, realmente no sabía cómo proceder con lo que le pasaba al ojo de Valentina, pues en cada consulta llamaba a amigos para pedir su opinión y lamentablemente acabó medicándola con algo que la perjudicó más que beneficiarla. “Los primeros dos meses estuve encerrada en mi cuarto, yo dependía de mi pareja para todo para ir al baño, para cocinar, me topaba en las paredes, fue muy difícil acostumbrarme a sólo ver con un ojo, se supone que se me rompió el nervio óptico y no hay forma de arreglarlo, entonces acepté que quedé ciega y que gracias a eso y no le dio a mi amigo, no nos matamos”, compartió. Tras nueve años del suceso y ahora durante su embarazo, compartió que no siente tanto dolor, pero antes a diario lo sentía, por lo que dependiendo del clima, de las actividades que realizaba y si requerían de mucho esfuerzo, es que el malestar y la hinchazón aumentaban. Por lo anterior y en un viaje que realizó hace un par de años a su natal Uruguay, aprovechó para visitar a un especialista a quien le solicitó extirparle el ojo, sin embargo, el médico le dijo que como aún tiene movilidad, no es lo más recomendable, pues existen otros procedimientos para tratar de mejorarlo, los cuales tomará en cuenta una vez que tenga a su bebé, pues sabe que con el tiempo el ojo empeorará y es necesario atendérselo. “Para mí se ve monstruoso no muy agradable, yo me veo en el espejo y cierro el ojo, igual en las fotos porque es algo que ya lo superé y digerí que me quedé ciega, pero no me gusta verme la cara así, a mí me parece que mi caso es un ejemplo de lo negativo de la tradición de arrojar huevos, realmente no la entiendo, lo que a mí me pasó no se lo deseo a nadie, es una estupidez comprar comida para aventarla arriesgado a que la gente sufra un accidente como el mío, los niños y púberes que lo hacen tiran a las personas, a los autos, a las casas, lo que me parece una tomada de pelo”, concluyó.

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