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A un año de la devastación de “Odile”

martes 15 septiembre 2015 | Por: Redacción | La Paz A un año de la devastación de “Odile”

• Han pasado 365 días de que los Sudcalifornianos despertaron con la psicosis de que un huracán había impactado la entidad y a pesar de los constantes llamados de los gobiernos a prepararse, nadie lo estaba Gilb

A un año de la devastación de “Odile” • Han pasado 365 días de que los Sudcalifornianos despertaron con la psicosis de que un huracán había impactado la entidad y a pesar de los constantes llamados de los gobiernos a prepararse, nadie lo estaba Gilberto Santisteban Flores/ Aracely Hernández Flores/ Cristian Carlos Sanchez La Paz, Baja California Sur.- Hace un año se anunciaba en medios nacionales e internacionales que huracán “Odile” en categoría tres, impactaría en Los Cabos, Baja California Sur, afectando los cinco municipios del estado, especialmente La Paz y Loreto, de acuerdo a un comunicado oficial de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

A un año de “Odile”

La Conagua, en su reporte del lunes 14 de septiembre 2014, anunció a las 22 horas que el fenómeno meteorológico impactaría dentro de las próximas tres horas y extendió la alerta desde San José de las Palomas hasta Punta Abreojos, y de Loreto hasta Bahía San Juan Bautista. “Su trayectoria va hacia el nor-noreste a 28 km/hr, con vientos máximos sostenidos de 205 km/hr y rachas de hasta 250 km/hr. Las bandas nubosas de Odile se encuentran ya en las costas de Sonora y Sinaloa, por lo que se extiende la zona de alerta por tormenta tropical desde Bahía Kino, Sonora, hasta Altatar, Sinaloa”, informaba. De acuerdo a los pronósticos, la Conagua anunciaba que se esperaban lluvias torrenciales (de 150 a 250 milímetros) en Baja California Sur; intensas (de 75 a 150 milímetros) en Sinaloa, Nayarit, Jalisco y Colima; fuertes (de 25 a 50 mm) en Durango, Michoacán y Guerrero, y lluvias (de 0.1 a 25 mm) en Sonora, Chihuahua, Zacatecas y Aguascalientes. “Odile generó vientos de huracán superiores a 120 km/hr y oleaje de 4 a 10 metros de altura en el sur y la costa occidental de la Península de Baja California; por lo que se recomendó a la navegación marítima en las inmediaciones del sistema, extremar precauciones”, señaló la Conagua en el comunicado. Alberto Hernández Unzón, subgerente de Pronóstico Meteorológico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), informó ese domingo por la noche que la muralla del huracán ya había impactado a Baja California Sur, y las lluvias podrían llegar a los 450 milímetros de agua en las próximas horas. El ojo del huracán tuvo un diámetro de unos 28 kilómetros, la muralla es de 85 kilómetros, y en total la nubosidad que provocó el fenómeno fue de 800 kilómetros de diámetro, desde la costa de Colima hasta Sinaloa, impactando más fuerte la parte sur de Baja California Sur con sus cinco municipios. LA DEVASTACIÓN El huracán Odile, uno de los fenómenos meteorológicos, después del huracán Liza en 1976, curiosamente, también en septiembre, que han causado mayores daños tras su impacto en BCS; son diversas las historias que pululan entre las calles de la ciudad capital, así como en las redes sociales. Pese a que las trayectorias posibles trazadas por los expertos, indicaban que Odile golpearía directamente a Baja California Sur, muchos jamás imaginaron el poder de este fenómeno, así como las crisis que se desatarían después de su paso. Todos despertamos esa mañana del 15 de septiembre, tras haber pasado toda una noche vela, escuchando los estruendos que había en el exterior, sin electricidad, sin teléfono, sin internet, sólo bajo el techo de los refugios que habíamos seleccionado para protegernos del huracán. Sin embargo, la imagen que presenciamos esa mañana era caótica, como si el fenómeno se hubiese encargado de pincelar un cuadro apocalíptico, como en las mismas películas de exterminios que nos vende el ingenio norteamericano. Por lo menos en La Paz había una esperanza de que todo se normalizara rápidamente; en Los Cabos el panorama era mil veces más aterrador: nada permanecía en pie, lo que orillo a muchos a recurrir a la rapiña. A los postes de luz que yacían en el suelo, se le sumaron los vidrios de cualquier tienda que se cruzara enfrente de aquellos que estaban desesperados por obtener alimento para satisfacer las necesidades de la familia. Aunque no todo se trató de abastecer la alacena, cientos recurrieron a actos vandálicos que perjudicaron desde a las grandes sucursales, así como a los pequeños y micro empresarios. Negocios de los que pequeñas familias subsistían, desaparecieron en cuestión de horas, les habrían robado absolutamente todo, y a diferencia de Walmart, Costco o Soriana, ellos no contaban con el capital para levantarse con la misma facilidad. Debido a que toda la situación en el municipio de Los Cabos se salió de las manos de las autoridades, se comenzaron a reportar robos masivos en casas, así como actos de violencia como violaciones o asaltos. Los habitantes de determinadas zonas de Los Cabos comenzaron a agruparse y establecieron sus propias autodefensas ante la falta de intención del gobierno municipal de poner orden ante las vejaciones que vivieron. A pesar de que no había alimento suficiente en Cabo San Lucas y San José del Cabo, la preocupación principal de los damnificados no era saber qué comerían al día siguiente; era el saber si iban a despertar entre los gritos que se escuchaban en la total oscuridad en la que estuvieron por días. En La Paz, los rumores corrían casa por casa: “Vienen camiones de Los Cabos, van a robarse la comida que nos queda” “Hay toque de queda, porque viene un convoy de Los Cabos, dicen que no van a dejar nada en pie porque en Los Cabos no hay comida”, decían nerviosos y alterados los habitantes de la capital. El miedo, y la inseguridad se expandía por la problemática que se vivía en Los Cabos, y el temor llegó penetrar los hogares de los paceños al imaginarse que pudiésemos vivir una situación similar a la que se daba en San José del Cabo y Cabo San Lucas. El aeropuerto Internacional de La Paz se veía repleto de personas que intentaban huir del Estado, huir de las imágenes que le dejó Odile, huir de la psicosis social que se había propagado en Los Cabos. “Jamás regresaremos”, advertían turistas provenientes de Estados Unidos. En Los Cabos se generó un terrible problema que las autoridades minimizaron que fue la creación de grupos de autodefensas que se crearon en las colonias, haciendo barricadas ante los posibles robos que pudieran darse en las casas habitación. Tanto en La Paz, como en Los Cabos eran interminables las filas para comprar agua, hielo y gasolina, las 24 horas del día había fila para comprar estos 3 productos. Muchas colonias de La Paz tuvieron energía eléctrica en menos de 24 horas después de culminado Odile, sin embargo la mayoría tardó hasta 2 semanas en ser restituida y que decir del municipio de Los Cabos que tardaron casi un mes y que aún hoy día hay secuelas y rastros del paso de este fenómeno por la entidad. Es en este contexto donde se dio la llegada de los elementos de la Gendarmería Nacional, una dependencia enviada por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el cual pasó sin pena ni gloria, dejando una estela de críticas por parte de la ciudadanía, dejando más damnificados, esto si recordados los choques protagonizaron en la capital del Estado. Poco a poco, Los Cabos y La Paz, los sectores que más afectados se vieron por Odile, fueron recuperándose, el cambio fue más notorio en la capital, donde 24 horas después del impacto algunas colonias ya tenían energía eléctrica e internet. En Los Cabos arribó una flota de elementos de la Comisión Federal de Electricidad, los cuales reconstruyeron, literalmente, la red de energía eléctrica en las ciudades principales de este municipio, tardaría más de 20 días para que todos los habitantes tuvieran luz en sus hogares una vez más. Una vez restablecido el orden, las autoridades correspondientes se vieron obligadas por los empresarios a investigar y detener a los responsables del delito de robo en sus negocios, no era el que se hayan llevado el alimento, eran los productos, ajenos a las necesidades que provoca un fenómeno como Odile, los que querían de vuelta. Pantallas planas, tablets, computadoras, celulares, motocicletas, y demás aparatos electrónicos, joyas, artículos para hacer ejercicio, era lo que pedían que se les regresara. Parecía un poco imposible, puesto que intentar determinar cuántas personas había participado en la rapiña era simular el trabajo de alguien omnipotente, es por eso que las tareas de investigación de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) tenían que ser efectivas. En total, se realizaron casi un centenar de aprehensiones y averiguaciones previas en contra de personas por estar relacionadas con la rapiña, asimismo, se recuperaron más de cinco mil objetos y productos. Entre los detenidos por los actos de rapiña se vieron involucrados dos funcionarios de la administración que es dirigida por Antonio Agúndez: uno de ellos un comandante de la Dirección General de Seguridad Pública y el otro, un miembro de Protección Civil. Hoy estamos a un año, 365 días en los que nos recuperamos en cuestiones de infraestructura, sin embargo la sociedad sudcaliforniana quedó lacerada tras este fenómeno meteorológico. ¿Qué impide que otra psicosis social se propague por cualquiera de los municipios si nos golpea otro meteoro? Hay que recordar que la presencia de huracanes que ponen en alerta a Baja California Sur es una constante, por lo que cada vez que había una advertencia por un ciclón en el Pacífico el miedo se respiraba en las calles y en las redes sociales. Después de Odile, nos hemos convertido en una sociedad frágil: las casas, los edificios, los postes de luz y las antenas se han levantado, pero en la memoria de los sudcalifornianos todavía se respira el miedo de que en cualquier momento, nos veamos obligados a enfrentar otra contingencia de esta magnitud. QUITAN EL NOMBRE DE ODILE DE LA LISTA Dentro de la actualización del Plan Operativo de Huracanes, el Comité de Huracanes de la Asociación Regional IV de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) aceptó la solicitud del Gobierno de México —realizada mediante la Comisión Nacional del Agua–Servicio Meteorológico Nacional (SMN)— de retirar Odile de la lista de nombres para ciclones tropicales, debido a la magnitud de los daños que generó en Baja California Sur, en 2014. En la reunión que se efectuó en San José, Costa Rica, y México es representado por el ingeniero Alberto Hernández Unzón, Gerente de Meteorología y Climatología del SMN, quien planteó la justificación para el retiro de Odile. El nombre de un ciclón tropical se puede retirar de la lista activa a petición de cualquier país integrante, siempre y cuando haya sido de notoriedad por la pérdida de vidas, lesiones, daños al patrimonio y otros impactos socioeconómicos. Existen 6 listas de nombres de ciclones tropicales para el Mar Caribe, el Golfo de México y el Océano Atlántico, e igual número para el Océano Pacífico. La lista que se empleó en 2014, incluido el cambio de Odalys, se volverá a utilizar hasta 2019. Los fuertes vientos originados por Odile desencadenaron la pérdida de vidas humanas, lesiones y damnificados, así como graves afectaciones a la infraestructura eléctrica, hidráulica, vías de comunicación terrestre, el aeropuerto de Cabo San Lucas, viviendas, edificios y, en general, pérdidas al sector turístico. En los últimos años, en la región noreste del Océano Pacífico se han retirado 13 nombres, entre ellos Odile, desarrollado en 2014; Manuel, en 2013; Pauline, en 1997 e Ismael, en 1995. Un año de Odile Esta familia de San José del Cabo quedó en el desamparo total pues perdieron todo lo material La mayoria de los negocios en Los Cabos así quedaron después de Odile, a la espera de que las aseguradoras pagaran por los daños, algunos todavia esperan que se les pague Odile Los Cabos Odile BCS

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